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Curso Profesional de Hipnosis

http://www.hipnosisenterapia.com/p/ii-taller-hipnosis-y-regresion-vidas_23.html
Muchos ya sabréis que en breves fechas voy a impartir mi Curso Profesional de Hipnosis y Patrones de Cambio en PNL. Será a partir del 19 de octubre en Madrid y a partir del 9 de noviembre en Barcelona.
Me vais a permitir que os explique algunas cosas de este curso, porque creo que es una herramienta fantástica para todos aquellos que pretendáis profundizar en el conocimiento y uso de la hipnosis en terapia.

Concha y Fernando

Me ha conmovido la noticia de la muerte de Concha García Campoy. Han emergido en mi memoria inconsciente viejos recuerdos, antiguas emociones y complejas sensaciones que han pujado por salir apresuradas, desbordando mi presente con esos recuerdos del pasado.

¿Por qué un taller sobre hipnosis y vidas pasadas?

http://www.flickr.com/photos/25691430@N04/3273526747/

Solo dentro de ti existe esa otra realidad que anhelas.
Nada puedo yo darte que no tenga ya existencia en tu propio interior.
No hay pinacoteca cuyas puertas pueda yo abrirte de par en par, si no es tu propia alma.

El inconsciente es la historia no escrita de la humanidad desde tiempos inmemoriales.

Hipnosis. Autohipnosis. Ejercicio práctico

Foto de Dhanira (http://www.flickr.com/photos/23334123@N07/2362809550/).
Después de varios días debatiendo sobre hipnosis, autohipnosis y trance, después de interesantes conversaciones con varios de los seguidores de este blog, aparco un momento mis reflexiones para dejaros un nuevo ejercicio práctico grabado con una inducción.
En esta propuesta práctica os ofrezco una inducción con la que potenciar las capacidades de cada uno.
Es sólo una grabación planteada de forma genérica, pero espero que os ayude.

Auto hipnosis. Una respuesta a Antonio

Foto de omnos (http://www.flickr.com/photos/93625510@N00/182172934/).
En la reciente entrada de este blog titulada 'La medicina del deseo de curarse', me dejaron este comentario:

Estimado Horacio.
Hace unos días hice un comentario en un blog de hipnosis y esta es la respuesta que recibí.
“Antonio, ni yo sería capaz de auto hipnotizarme. Simplemente me quedaría despierto o dormido, pero no lograría nada terapéutico”.
La verdad es que llevo poco tiempo practicando y si bien he podido experimentar entrar en un estado alterado de conciencia no he obtenido ningún cambio en mí a modo de experimentación conmigo. Pero siempre he entendido que se puede aplicar la autohipnosis como terapia.
Si tienes a bien y te es posible,
Antonio.

La medicina del deseo de curarse

Photo Credit: <a href="http://www.flickr.com/photos/51585498@N00/425321729/">BartMertens</a> via <a href="http://compfight.com">Compfight</a> <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/">cc</a>
Como os venía contando en las dos entradas anteriores de este blog, cuando un paciente estimula el proceso curativo desde dentro de sí mismo ayuda y amplifica la ayuda exterior. Ahora bien, sigue existiendo un gran enigma que la ciencia todavía no puede responder: ¿Dónde se produce o se tiene que realizar el cambio, en el cuerpo físico, en la mente? ¿Está implicada la conciencia total, potencialidades del inconsciente? ¿Es un conjunto de todo? En su energía interior, ¿quién rige ese proceso?

Emociones y sanación

Photo Credit: <a href="http://www.flickr.com/photos/66814335@N00/3036254720/">zetson</a> via <a href="http://compfight.com">Compfight</a> <a href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/2.0/">cc</a>
En la anterior entrada de este blog os había hablado de la relación de los pensamientos y las emociones con la parte física de nuestro ser. Os contaba que tener buenos pensamientos y buenas emociones es el camino más directo para el bienestar físico, algo demostrado científicamente.
Quiero seguir ahora con esta premisa, porque de igual forma que esa relación cuerpo mente es una potentísima herramienta positiva en nuestras vidas, también lo puede ser en sentido negativo.

Hipnosis. El guía interior. Ejercicio práctico


Foto de yushimoto_02 [christian] (http://www.flickr.com/photos/11266609@N00/3554858802/).
Como lo prometido es deuda, aquí envío la grabación que os prometí en la anterior entrada de este blog. Se trata de un ejercicio para explorar, para echar un vistazo a nuestro interior.
Se trata de relajarse, de aprender a conectarse con uno mismo, de, tal vez, descubrir algo.
La grabación pretende inducir a una forma más calmada o profunda de verse, de sentirse a uno mismo y, ¿por qué no? de conectar con la propia sabiduría interior.

Hipnosis y luz


http://www.flickr.com/photos/52971398@N00/892015017/
Santi MB
Tengo que reconocerlo…
La terapia nunca es algo sencillo.
Siempre la afronto con toda la ilusión del mundo porque de su éxito depende, en muchas ocasiones, que la persona que acude a mi consulta sea más feliz. Nada más y nada menos.
Por este motivo, además de ilusión, también hay un punto de responsabilidad.
Y, como suele ocurrir en la vida, hay pocas certezas previas.

Hipnosis, marcapasos y chiste


Yrithinnd
 Quiero traer a este blog lo que me ocurrió un día en el que me sentí muy afortunado como profesional de la hipnosis.
Fue una ocasión en la que todo parecía indicar que una persona estaba inevitablemente obligada a pasar por una peligrosa y dolorosa situación. Pero un trabajo en equipo impecable, en el que unos profesionales de la sanidad pública colaboraron con generosidad, permitió que una operación para cambiar una válvula de un marcapasos finalizara con la paciente contando chistes.

Ejercicio práctico. Reprogramación

Pensemos, a modo de metáfora, que nuestro cerebro es como un moderno ordenador.
Así, de igual manera que un ordenador tiene un disco duro donde almacena toda la información que alguien ha ido grabando, nuestro cerebro tiene a nivel de la mente inconsciente almacenadas también todas las experiencias (buenas, malas o regulares) que nosotros hemos ido almacenando.
Tenemos modos de funcionar, modos en que nuestro cerebro reacciona. Tenemos algo así como programas instalados en nuestro cerebro.

Mi compromiso


Creo sinceramente en la hipnosis como herramienta terapéutica. Y cuando uno cree de verdad en lo que hace tiende a preguntarse si sus motivaciones son honestas.
Por eso, paciente lector, quiero trasladar en estas líneas cuál es mi compromiso y mi profesión.
Y lo digo sin dudarlo: soy hipnoterapeuta y mi compromiso es el desarrollo interior y la ayuda a los demás mediante el proceso terapéutico.
Por un lado creo que hay que explorar y practicar modelos y técnicas para el desarrollo personal, para la autoayuda, el autoconocimiento. Siempre con la intención de vivir experiencialmente antes yo aquello que pretendo enseñar a los demás después.

Michael Jordan contra la enuresis

Steve Lipofsky Basketballphoto.com

Quiero contar hoy en este blog, paciente lector, uno de los casos que con más cariño recuerdo de todos cuantos han pasado por mi consulta. El protagonista fue un niño de 9 años.
Era un chaval alto y vigoroso, algo inquieto y muy rebelde. Vino a la consulta acompañado por su madre, casi forzado. 
Al principio me miraba con una mirada aviesa y esquiva. Creo que si le hubiese dejado me hubiera saltado con rabia a la yugular. Bueno… tal vez exagero un poco pero por un momento pensé que sería mejor que no se acordara de su paso por mi gabinete cuando cumpliera veinte años.

El mejor camino

Unas veces por defecto y otras por exceso, casi nunca se habla de la realidad del fenómeno hipnótico. Hay quien la presenta como algo poco menos que milagroso que lo cura todo (desde los pies planos hasta la calvicie) y quien, por el contrario, la presenta como una superchería propia de esas exhibiciones circenses de la televisión o el teatro.
La hipnosis ha tenido épocas de gran auge y aceptación por parte de la ciencia y otras que se la ha relegado casi hasta el olvido.
Sin embargo, cuando los clínicos la han utilizado nunca ha defraudado. La hipnosis se ha mostrado altamente eficaz para solucionar conflictos y problemas psicosomáticos resistentes a ser resueltos por las técnicas terapéuticas más clásicas de la psicoterapia (psiquiatría y psicología oficial).

Esta profesión


Escucho muchos comentarios sobre la hipnosis, sobre la terapia. Muy a menudo me explican qué es de verdad la hipnosis y cómo debe trabajarse con ella. Es constante el bombardeo que me llega sobre qué se debe y qué no se debe hacer con la hipnosis: opiniones que me llegan desde el mundo clínico, desde los profesionales de la hipnosis, desde todo el contubernio relacionado con la farándula y los espectáculos televisivos.
Os confieso que he oído casi de todo y, pese a que llevo en estas lides terapéuticas varias décadas, alguna vez me ha podido confundir tanto entendido y tanto titulado.
Así que no me extraña nada que algunos de los que se acerquen por primera vez a la hipnosis lleguen llenos de prejuicios y de planteamientos equivocados.
El problema es que esto supone, en ocasiones, que acudan al hipnoterapeuta pensando que la hipnosis es una panacea, una varita mágica capaz de lograr imposibles.
Este punto de partida no beneficia en nada el desarrollo de una terapia en hipnosis, ya que la gente quiere y espera una solución rápida y casi milagrosa a su problema.
Es decir, traen muchas veces un problema enquistado durante años, que ha sido abordado sin éxito por médicos, psiquiatras o psicólogos clínicos. Y, además, quieren una solución rápida… ¡Para ayer mismo!
En estas ocasiones es cuando sí creo que la hipnosis tiene peligro, el peligro de que puedan existir hipnotizadores que se aprovechen para vender algo así como milagros a pacientes predispuestos a creerse cualquier cosa.
¿Qué hacer en estos casos? Lógicamente, explicar con toda claridad a la persona sentada enfrente de ti dos ideas que son evidentes y demostrables:
  1.  Que el estado hipnótico es más bien un optimizador, un amplificador de las capacidades propias de cada persona para resolver sus propios problemas. Que el estado hipnótico potencia estas capacidades en trance inducido por el profesional para lograr un mejor abordaje terapéutico, puesto que, al final, la solución estará en el propio paciente. Lo dijo Milton Erickson: “Toda persona tiene a nivel inconsciente todos los recursos y habilidades que se necesitan para modificar pautas de conducta y para el logro de objetivos”.
  2. Que los estudios de meta-análisis han demostrado que cualquier psicoterapia que se realiza en un contexto hipnótico resulta más eficaz y eficiente.

Por lo tanto, la hipnosis complementará, coadyuvará y amplificará la terapia con el potencial que la propia persona ya posee.
Todo esto que te cuento, estimado lector, no es un simple ejercicio teórico.
Tengo sobradamente comprobado que hay gente que no escucha, que viene a terapia con una idea fija que no cambia aunque el profesional se tire una hora explicando y desmitificando la hipnosis y su acción terapéutica. Algunos sólo escuchan su idea preconcebida, el eco de sus propios pensamientos.
La consecuencia puede ser muy decepcionante, puesto que la terapia se encalla y la realidad demuestra lo equivocadas que estaban sus fantasías y prejuicios.
Relataré un ejemplo que me ha ocurrido en Canarias con uno de estos casos con los que, de vez en cuando, me suelo tropezar.
Una persona quería resolver un problema alimentario. Le pregunté, como hago casi siempre, cuál era su meta, en qué quería exactamente que la ayudara. Son preguntas que suelo hacer para marcar bien el terreno y aclarar si puedo o no comprometerme terapéuticamente para lograr dicho objetivo.
En estos casos, he llegado a decir alguna vez: “Si me pides que al final de la terapia puedas volar como Superman o atravesar paredes, tengo que anticipar que no podré ayudarte”.
Cuento esto porque me ha pasado algo curioso que nunca me había sucedido en los 33 años que llevo investigando este mundo de la psicología y el comportamiento humano.
La persona antes citada me pidió (hasta por escrito) que le ayudara a conseguir su problema alimentario. Le pedí información de su tratamiento médico y me lo dio.
Entonces le expliqué que le iba a enseñar a manejar su mente para el logro del objetivo marcado, empleando para ello metodología hipnótica y abordaje práctico en PNL. Le aclaré también que, lógicamente, iba a ser un proceso que le llevaría su tiempo y varias sesiones.
Empleamos dos horas de abordaje, realizamos un viaje retrospectivo a su infancia, a su historia familiar, donde encontramos claves que explicaban su actual comportamiento respecto de la comida. También se produjo ‘abreacción', es decir, liberación de contenidos emocionales. Esta persona, llorando, acabó por decir que había comprendido su “verdadero problema”.
Yo estaba razonablemente satisfecho de cómo había ido la primera sesión terapéutica.
El caso es que, dos días después regresó acompañando a su pareja, que iba a realizar una sesión de regresión hipnótica y me dijo:
- ¡Estoy muy enfadada y frustrada contigo!
Yo no daba crédito y le pregunté el por qué de su enfado, a lo que me respondió, con furia contenida, que era porque no le había realizado una regresión a vidas pasadas.
Casi sin salir de mi asombro, le dije:
- ¿Tú me pediste en algún momento que te hiciera regresión a otras vidas?
Me contestó que no, pero seguía enfadadísima. Le ofrecí enseñarle el papel en el que había escrito su petición:
- ¡No hace falta! –me interrumpió– ,de sobra sé yo lo que escribí.
Puedes imaginar, paciente lector, que en aquel instante sólo me faltó ponerme a buscar dónde estaba la cámara oculta, porque no entendía nada.
Le traté de explicar que, si no me pedía algo, difícilmente iba yo a saber que lo quería cuando, en principio, era un asunto que nada tenía que ver con su problemática alimentaria.
- Tú tenías que saber que yo realmente quería regresión hipnótica a vidas pasadas. En todo caso, tú me lo tenías que haber ofrecido… Quiero que sepas que me siento defraudada.
Insistió hasta tal punto que su pareja le propuso cederle su turno de terapia para que hiciera la regresión, a lo que ella contestó con la misma ira de toda la conversación:
- Ya me conoces de sobra, nunca voy a aceptar tu tiempo, me voy.
Su pareja y yo nos miramos perplejos.
En fin, después le he dado muchas vueltas y he llegado a la absurda conclusión de que esta persona quería que yo, además de hipnoterapeuta, fuera adivino.
Días después me he enterado de que anda hablando mal de mi labor.
Su pareja, que al final aprovechó el tiempo para hacer la citada regresión, recordó y comprendió muchas cosas. Entre ellas, la de por qué estaba “aguantando a esta mujer un tanto desequilibrada”.
De todo tiene que haber en la viña del Señor, dice el refrán
Es curiosa esta profesión, ¿verdad?

Sobre la regresión hipnótica (VI). Vuestras experiencias


A lo largo de las entradas de este blog dedicadas a la regresión mediante hipnosis os he facilitado cuatro grabaciones con ejercicios prácticos. Y en todas ellas os solicitaba que os atrevierais a seguirlas. Y que me contarais qué tal os había ido.
Pues bien, algunos de vosotros me habéis enviado vuestras experiencias que, como siempre me suele ocurrir, me han parecido fantásticos ejemplos de la enorme utilidad de la hipnosis.
Guardando un prudente anonimato con todas estas personas que se han atrevido a seguir estos ejercicios prácticos (no citaré sus nombres) os copio a continuación dos ejemplos. Creo que merecen la pena.
EJEMPLO 1:
Hola Horacio:Vi tu blog y decidí seguir la primera grabación, diciéndome ‘a ver qué será esto’.Te cuento.Cuando empiezas a decir lo de las edades, uno de los mejores momentos es cuando estaba muy rodeada y muy querida y lo viví como una bendición, fue a los 23 años.A los 18 fue mi primer trabajo, donde crecí como persona y me sentía muy bien, era la peque de la empresa y era mimada por mis compañeras, muy buenos recuerdos.A los 17, cuando me cambie de instituto, fue muy bueno: conocí gente nueva, fue un cambio positivo en mí.De los 9 hasta los 16 añitos me sale mucho el colegio, tenía pocos amigos, problemas para estudiar, me costaba mucho, me sentía sola. También es verdad que de tanto tiempo en el mismo colegio y con los mismos compañeros estaba cansada, no me sentía ya cómoda. Por eso fue un buen cambio lo del instituto.A los 4 añitos recuerdo que estaba contenta con mi abuela y mis padres en Lanzarote de vacaciones. Cuando pasamos al vientre de mi madre, estaba bien, tranquila, no vi nada extraño en mi comportamiento.Ahora viene lo de vidas pasada.Empecé por los pies, tenía puesta unas chanclas marrones, las manos finas de mujer, muy guapa, vestida con una falda marrón de piel de animal y una blusa del mismo color; y en la cabeza una cinta de colores como si estuviera hecha de plumas, estaba en un pueblo al lado de un rio y, cuando miré hacia atrás, eran cabañas. Empecé a preguntar cómo me llamaba, qué edad tenía, dónde estaba… Había un señor, una cama, y le pregunté quién era. Me dijo ‘tu abuelo, el jefe de la tribu’. En esa vida pasada yo era curandera, le cuidaba a él y a la gente que lo necesitaba.Me llamaba Sheila.Le pregunté ‘tengo pareja, estoy casada’, y me que no. Yo le dije ‘pues hay un chico ahí fuera muy guapo (ja, ja, ja). Él cambio de conversación y me dijo ‘tienes que ir al otro pueblo a llevar unas cosas’ y le contesté ‘vale’.Salí y me acerqué al chico y le dije ‘tengo que ir al pueblo, ¿me alcanzas?’ y él me contestó ‘claro’. Me subi a una barca de madera y le pregunte ‘tienes pareja’ y me dijo ‘no’. Yo le pregunté que cómo ‘un chico tan guapo y no tiene a nadie’ y me dijo ‘la que me gusta no puede ser’. Después él me preguntó a mí ‘cómo tú, tan guapa, no tienes’ y dije ‘pues es verdad, qué raro, por qué será’.Y me dijo que había tenido mucho para elegir, a lo que le contesté que no me acordaba. Él me explicó que mi abuelo era el que me elegía los chicos, a lo que respondí sin contarme ‘pues a mí me gustas tú’. Me dijo ‘no puede ser, tu abuelo no lo permitiría’. Entonces le pregunté qué haría él si mi abuelo aceptara nuestra relación, a lo que él me contestó que diría que sí porque le gustaba desde hacía mucho tiempo.Cuando volví al pueblo fui a hablar con mi abuelo y le pregunté por qué era él quien me elegía a los hombre y no podía hacerlo yo. Y le dije ‘me merezco ser feliz y elegir yo’. Me preguntó ‘quién te gusta’ y dije ‘el que tú me has prohibido’. ‘¿El que trabaja para nosotros?’, me preguntó, a lo que respondí que síLe dije también ‘ya es hora de romper con la ley, vengo a ser feliz y quiero que nos des la bendición y aceptes la relación’. En ese momento me dice ‘un hombre ha venido a romper las reglas para ser feliz’.Al día siguiente me dijo mi abuelo ‘tienes razon Sheila, yo he sido quien te ha elegido a los chicos y ninguno te ha gustado, creo que es el momento de que tú elijas a la persona con la que quieres compartir tu felicidad, ya yo estoy enfermo y no sé cuánto me quedará de vida, yo voy aceptar esta relación junto con la tribu’. Y así fue, fuimos coronados y bendecidos por una ceremonia…Y ahora me pongo a pensar en que siempre se me han acercado y he conocido muchos chicos que nunca me han llenado. La verdad es que son buenos chicos, pero nunca me han atraído. Y los que me han gustado, nada.
EJEMPLO 2
Buenas tardes, Horacio:Son dos partes lo que tengo que contarte. En la primera parte de la regresión veo a una chica de 23 años que vive en una mansión enorme y lleva ropas finas. Sé que vive con sus tíos y que tiene una prima, pero sus padres no aparecen en ningún momento.Los sentimientos que experimento son de envidia hacia mi prima y trato muy mal al servicio. Soy mala persona e intento preparar un accidente para ella cuando monta a caballo. Además, estoy enamorada de su prometido, al cual no le gusto nada. ¡Pufff… vaya película!Al final la que tiene el accidente soy yo, montando a caballo, y me quedo paralítica.Por otro lado, un día me vi como un chico que se llamaba Raúl, pero no ha vuelto a aparecer.Y en la segunda parte de la regresión, cuando estoy en el pasillo de las tres puertas, al entrar a la tercera me pongo a llorar desconsoladamente y se me para el llanto en cuanto salgo de la habitación.El primer día estuve muchísimo tiempo apoyada en los marcos de la puerta y me costó muchísimo entrar. Y no había visto nada hasta hoy, que he visto a mi padre, que me abrazaba y me decía que me quería. Esto me emociona tanto que casi me pongo a llorar y ahora, al escribirlo, vuelvo a estar muy emocionada.
Estos son sólo dos ejemplos de la experiencia psicológica y emocional que se puede vivir con la regresión hipnótica. Fascinante.
Animaos a probar porque lo peor que puede pasar es que perdáis un rato. Aunque será un rato de relajación y no estará perdido del todo.

Sobre la regresión hipnótica (V)


Como os adelantaba al final de la anterior entrada en este blog, existen cuatro enfoques principales  para acercarnos al estudio y la exploración de la hipnosis y regresiones.

enfoque psíquico

Escuelas Espiritas. Buscan cómo interpretar las vidas pasadas y las correspondientes situaciones de trance (médiums). En ellas se acepta la existencia de los espíritus. Las almas o espíritus de los fallecidos (según esta escuela) se manifiesta, se aparece en las sesiones mediumnimicas y transmiten mensajes a través del intermediario.
Por consiguiente, creen y aceptan la supervivencia del alma o espíritu.

enfoque parapsicológico.

En él se favorece esencialmente una investigación científica de lo que se experimenta por el sujeto como vida pasada. Uno de los pioneros y gran avanzado en este enfoque es Ian Stevenson).
Por otro lado, existen distintas explicaciones a la evidencia de la experiencia interna, de las personas que creen estar en presencia de contenidos mentales y emocionales de existencias anteriores. Por ejemplo; el conocido ‘déja vu’ (Esto ya lo he vivido antes). Es la típica experiencia que casi todo el mundo ha tenido alguna vez, de estar con alguien conversando y tener la sensación de que a esa persona o esa conversación ya se conocía (aunque acabemos de conocerla). Lo mismo que llegar por primera vez a un lugar, país, pueblo o lugar y saber cómo son sus calles, donde está tal o cual edificio, etcétera.
El inconsciente colectivo de Jung (Registros Akhásicos del esoterismo), con todo el patrimonio de la humanidad contenido en él, es decir, la evolución espiritual del género humano que renace en la estructura cerebral de cada uno de nosotros. Y, según lo explica Jung, los contenidos del Inconsciente Colectivo son los llamados Arquetipos.
Eso explicaría el porqué gentes de distintas latitudes culturales y religiosas, incluidos, por supuesto, los ateos “que no creen en nada”, pueden tener sueños en los que aparecen imágenes y símbolos idénticos.
Pertenecientes todos esos contenidos oníricos, a un mismo fondo inconsciente universal. Es como si nosotros, cogiendo un pequeño ramal desde nuestro inconsciente individual, conectáramos con la gran fuente universal del Inconsciente Colectivo. Alguien lo ha definido como un gran almacén o depósito común donde se contienen en forma de arquetipo la historia de toda la humanidad.
Los partidarios de este inconsciente junguiano dicen, por ejemplo, que cuando uno cree estar viviendo una vida anterior no lo está haciendo realmente. Simplemente sería que ha conectado con la vida de alguien que existió y cuya experiencia está ahí (en ese Inconsciente Colectivo) archivada.
En otras palabras, quien cree ser Juana de Arco o Napoleón, simplemente habría conectado con los arquetipos de dichos personajes y, por identificación, se asocia a los mismos.
Tal vez esos personajes representan nuestros ideales espirituales, nuestros ideales de ambición o las cualidades que en ellos envidiamos.
Negando la reencarnación como tal, existen otras variadas teorías que tratan de dar una explicación a la experiencia que, aunque es evidente sin embargo no es demostrable.
Dentro de este enfoque científico también existe otra teoría sobre la experiencia hipnótica regresiva, la conocida como Síndrome del Héroe:
yo he sido en una vida anterior Marco Antonio o Cleopatra, o un presocrático… o personajes de este estilo.
Este Síndrome del Héroe es la teoría que más usan los detractores de la reencarnación para desprestigiarla e invalidarla. Personalmente creo que la mayoría de la gente que dice haber sido un personaje importante lo hace por complejo de inferioridad, como compensación de sus delirios de grandeza.
Pero, obviamente, en este caso estas fantasías también nos dan muchos datos psicológicos de la persona y nos pueden ayudar en la terapia. Nos dicen mucho de las virtudes o cualidades que desean poseer. Es más, si logran desarrollar alguna de las cualidades de sus personajes favoritos (siempre que sean positivas, siempre que sean cosas como el amor por la humanidad, la solidaridad, el anhelo de desarrollo espiritual o cualidades parecidas), tampoco es algo criticable.
Volviendo al enfoque científico en general, existe también otro concepto a tener en cuenta: la Herencia Psíquica. Explicado de manera muy elemental, sería comparable a la herencia genética.
Porque, de igual manera que somos portadores de las características genéticas de nuestros padres, parece fuera de duda que también heredamos características psíquicas: temperamento, cualidades humanas, ambición, tendencias artísticas, sexuales, etcétera.
Incluso se dice en esta teoría que si, por ejemplo, un antepasado nuestro estuvo en París, en la Revolución francesa, nosotros podemos heredar parte de estas experiencias. Así pues, si recordamos cuando participamos en el asalto a la Bastilla, realmente sería algo que se nos ha transmitido a través de la herencia psíquica porque quizá nosotros ni hayamos salido jamás de nuestro pueblo.

enfoque religioso

En este enfoque se asume y explicita la idea de la reencarnación como artículo de fe.
Hemos dicho que en el enfoque psíquico por lo general se recurre al medium (intermediario) y a sus facultades paranormales, mientras que en el parapsicólogico se intenta dar una explicación racional y coherente al fenómeno con un método de trabajo científico.
Pues bien, en el enfoque religioso se apela a la tradición. Ya he comentado que es una de las creencias más antiguas y veneradas de la humanidad y no sólo en Oriente. Para millones de personas en todo el mundo conocido, la reencarnación forma parte de su mundo mágico-religioso, como un presupuesto fundamental de la visión que tienen del universo y de su lugar en el mismo.
Desde el hombre primitivo, a través de túmulos, estelas funerarias y dólmenes, en sus formas de enterramiento, se ha transmitido, llegando hasta nosotros, la creencia en una vida futura, en el más allá y, por supuesto, en alguna forma de supervivencia del alma. De ahí a la más refinada y elaborada teoría de la reencarnación que encontramos en el budismo, hinduismo y doctrinas religiosas parecidas.
Tal vez convenga recordar que todas las grandes religiones más evolucionadas en su configuración doctrinal, como el mismo Islam, han tenido y tienen su parte esotérica. ¿Qué es o significa el Sufismo sino la misma doctrina islámica en su vertiente esotérica?
En el budismo, se nos habla de la enseñanza del buda más externa para el vulgo, mientras que El Iluminado (Buda, el Despierto) enseñaba a sus discípulos más preparados la parte esotérica de su doctrina.
En el Judaísmo encontramos así mismo la Kabalah, es decir, la parte esotérica dedicada a los iniciados.
En el cristianismo, la Iglesia convertida en los primeros siglos en ortodoxia por dictamen del emperador Constantino, persiguió a muerte a los primitivos cristianos fieles a las enseñanzas Secretas del Salvador judío. Ellos eran fieles a las enseñanzas esotéricas (en la tradición griega) de Jesús de Nazaret. Fueron los llamados Gnósticos-Cristianos. Si al lector le interesa profundizar en el tema, le recomiendo estudiar algunos magníficos documentales editados por la revista Año Cero bajo la dirección de su director Enrique de Vicente: “El Hijo del Hombre” (I y II). Resulta un ejercicio altamente saludable (para huir de dogmatismos) leerse la obra: “Cristianismo Esotérico” de Annie Besant.
Y por supuesto, recomiendo leer, meditar y reflexionar esa magnífica obra de Madame Blavatsky: “La Doctrina Secreta” o “Isis sin Velo”. Eso si, hay que armarse de paciencia.
En fin, que el celo monoteísta de la Iglesia Católica le lleva a perseguir a muerte a todo lo que sonara a paganismo, pese a que ella es el resultado del mismo. Como si el hijo reniega de su fuente madre y encima la persigue a muerte. Así se escribe la historia. La historia de la Iglesia de Roma, con sus cismas, inquisiciones, caza de brujas y demás barbaridades históricas, en lo que es un insulto a la inteligencia humana.
La mayoría de los historiadores está de acuerdo; la doctrina de la reencarnación era conocida y aceptada por muchas de las sectas cristianas primitivas (la palabra secta, entonces no tenía el carácter peyorativo de estos tiempos).
La mantenían los neoplatónicos, y otros grupos órficos (gnósticos) y hasta los Pitagóricos se vinculaban con la aceptación de la doctrina reencarnacionista.
Y en un estudio detallado de la Biblia vemos que el mismo Jesús hace alusiones a la idea de la reencarnación.
Tema este, por supuesto, aceptado o rechazado según los prejuicios e intereses de quien lo investigue.
Uno de los grandes terapeutas que más a contribuido a valorizar la terapia de vidas pasadas, el doctor Ronald Wong Jue, nos dice:
-       Creo que el Occidente ha degradado la reencarnación (como tantas otras nobles ideas). En Oriente las encarnaciones son para que Dios se conozca a sí mismo. La reencarnación es un medio de evolución espiritual. Pero en Occidente se hace más hincapié en el “yo”. Es como si uno se concentrara en el modo como otro se viste y no en la persona que existe bajo la ropa. A la gente le interesa más el contenido de las imágenes que el proceso de evolución espiritual.

enfoque terapéutico

El cuarto enfoque es precisamente el terapéutico. Motivo y fundamento de este blog y su contenido. Realmente al hipnoterapeuta no le interesa demostrar la realidad o no de la reencarnación. Aspecto este que pasa a un segundo lugar porque el primero, obviamente, es la facultad curativa la fuerza sanadora y transformadora que la regresión hipnótica contiene en sí misma.
Para que la técnica funcione, para que el cliente obtenga satisfacción a su problema o logre su objetivo (respuestas a algunos enigmas de su vida, inquietudes, experiencias anómalas, etcétera (ver Etzel Cardeña) y el método resulte un ejercicio totalmente saludable, sólo se requiere confiar en el poder del inconsciente.
Ni el cliente ni el terapeuta tienen que creer necesariamente en la reencarnación.
Es más, uno o los dos puede ser totalmente escéptico ante esa creencia y, sin embargo, el método puede funcionar. Es algo así como el que no cree en los sueños pero ¡sueña y tiene hasta pesadillas!
Es decir, la persona hipnotizada recuerda y evoca episodios lejanos en el tiempo, asiste asombrado ante sus propias visiones donde se ve siendo determinado personaje en otra época, país, lugar, etcétera.
Es como asistir dentro de su propio espacio psicológico y emocional a la proyección de una o varias películas cuyas imágenes, recuerdos, emociones, eventos y experiencias diversas se van proyectando ante la asombrada o emocionada mirada del que asiste a semejante espectáculo interno y, además, se ve o siente parte de la película, de la trama que discurre ante sus ojos.
Cada persona es un mundo y no es bueno generalizar a la ligera. Pero la mayoría de las experiencias hipnóticas de recordar vidas pasadas sería algo así como estar dentro y fuera a la vez del desarrollo de la película: una parte de la conciencia está fuera como observador y la otra dentro de la trama, como protagonista.
Dentro de la historia y según ésta va transcurriendo, se ve, se siente, se emociona, piensa, llora, ríe, ama, odia o sufre…
A veces, se verá como mendigo y otras como rico hacendado, unas veces como hombre y otras como mujer, anciano, de otro país o cultura, se verá viviendo en diferentes épocas y lugares.
Ahora bien, quizá te preguntes, sufrido lector, ¿para qué meterse en estos fregados psicológicos tan delicados?
Yo no sé por qué lo hacen Brian Weiss, Wolger, Wambach, Nepherton, Fioret o cualquier otro clínico, pero sí sé que yo lo hago únicamente cuando un cliente viene a mi gabinete y me lo pide expresamente.
Después de una charla introductoria y aclaratoria de lo que es y de lo que se puede esperar de la técnica, de cuándo funciona y cuándo no; después de una charla en la que también le explico con todo detalle que muchas veces no se recuerda nada y que otras aparecen recuerdos rápidamente; en fin, después de aclarar que no hay milagros ni varitas mágicas y que, por supuesto, esto no es como abrir el Libro Gordo de Petete, entonces y sólo entonces, con el consentimiento total del que va a ser sometido a la regresión, comienzo la inducción.
Llevo algo más de 33 años investigando en estos menesteres psicológicos y terapéuticos, y puedo asegurar que jamás he tenido ningún problema con cliente alguno.
Todo lo contrario, siempre se han obtenido excelentes resultados y la experiencia, siempre y sin excepciones, resulta relajante, enriquecedora y muy gratificante.
Eso lo afirmo en base a mi propia experiencia particular.
¿Qué es lo peor que puede pasar? Simplemente que la persona no vea o no recuerde nada. Que se quede dormida o no entre en un trance hipnótico lo suficientemente profundo para acceder a esos contenidos supuestamente pertenecientes a antiguas vidas pasadas.
Entonces, ¿habrá perdido su tiempo y dinero en la experiencia baldía? No, en modo alguno.
Se le habrá enseñado y explicado pedagógicamente la realidad del fenómeno regresivo en particular y se le habrá instruido profundamente en aspectos de la psicología. En aspectos muy interesantes y muy enriquecedores para la cultura del paciente en general. Se le habrá enseñado un modelo muy detallado y especifico para realizar la relajación hipnótica profunda, lo cual resulta un método excelente para combatir el estrés, calmar la mente y serenar el ánimo ante las demandas cada vez más estresantes de la sociedad, sus métodos y sus ambiciones.
Enseña a parar y mirar dentro para poner un poco de orden y control sobre nuestra neurótica y angustiada naturaleza humana, que no sabe muchas veces cómo afrontar los problemas ni cómo encontrar las soluciones.
Porque, para sorpresa del individuo, toda persona tiene a nivel inconsciente todos los recursos que necesita para la modificación de la experiencia y el logro de los objetivos.
Se enseña como algo práctico y eficaz y no como simple supuesto teórico.
Así es que siempre habrá merecido la pena. Mucho se gana y nada se pierde.
En estos casos de no obtener experiencias de recuerdos rápidamente, lo aconsejable y apropiado, si es que de verdad se quiere obtener resultados, es desarrollar un método o abordaje serio, regular y metódico de cómo explorar diariamente con la técnica apropiada para el cliente y que le permita conseguir su propósito finalmente.
Esto quiere decir que, como cualquier otra tarea a realizar, es cuestión de práctica diaria. Antes o después, con la realización de las sesiones hipnóticas apropiadas, se obtienen recuerdos, se va accediendo a la regresión y entonces, todo un mundo de posibilidades y transformaciones trascendentales psicológicamente hablando se presenta ante el individuo.
Solamente necesitamos dos cosas ante este panorama: que el hipnoterapeuta sea un experimentado profesional que sepa con seriedad y honestidad acompañar en el proceso regresivo y que el paciente sea alguien serio, realmente paciente y comprometido con su propio proceso de realización personal.
Y sobre todo y por encima de todo, que el profesional sea alguien comprometido con su propio psicoanálisis, que sea él, el primero que da ejemplo con su propia experiencia.
Entonces y sólo entonces estará preparado para guiar a otro por la misma senda que él conoce por su propia experiencia.
Luego ya habrá tiempo de discutir y analizar sobre las experiencias y recuerdos, (los llamados falsos recuerdos), el uso y utilidad práctica de lo recordado en el contexto terapéutico o las metáforas y simbolizaciones contenidas en esas experiencias.
Sea simple metáfora o realidad de algo antiguamente vivido, lo cierto y verificable es que muchas veces la regresión bien conducida aporta solución a problemas de diversa índole.
Allí donde el profesional clínico había fracasado, el buen terapeuta con la técnica hipnótica aporta curación o liberación de los problemas que hasta ese momento se mostraban sin aparente solución.
Esto es algo evidente y demostrable. Nadie que practique y conozca en persona (y no de simple oídas) la técnica regresiva puede negarlo, salvo que sea un hipócrita dispuesto a mentir.
Esto es lo que me consta. Esto lo avalo y certifico en base a más de 33 años de explorar, practicar en mi y en mis alumnos y clientes, los diversos modelos de abordaje en hipnosis regresiva.
Finalizo, sufrido lector. Y lo hago adjuntando a la vez las cuatro regresiones que te había ido ofreciendo hasta ahora de forma individual. Y también reconociendo, porque es de justicia dar a cada uno lo suyo, que gran parte de los fundamentos teóricos que he expuesto en este escrito deben mucho a las investigaciones del eminente psicólogo Roger Woolger, el mejor desde mi punto de vista en este campo de las regresiones.
Como siempre, te pido que las sigas y que me cuentes cómo te ha ido. Recuerda que yo también las estoy practicando…

Sobre la regresión hipnótica (IV). Reencarnación


En este texto que ahora comienzas, amable lector, quiero plantearte un acercamiento a la reencarnación como una alternativa natural y antropológica ante el fenómeno de la muerte.
Cientos de millones de personas en este mundo creen que se muere para volver a nacer. Cientos de millones de personas pueden equivocarse, es cierto, pero también pueden estar en lo cierto. Reconozco que lo más fácil es imaginarse paraísos tras la muerte, praderas eternas donde abunda la caza y el sexo en solaz, sin sombra alguna de pecado… es una idea sugerente, que gratifica con un maravilloso futuro en contraposición con los sinsabores que tiene esta vida.
Pero, a pesar de esos conceptos de paraíso post mortem, las creencias en la reencarnación mantienen su buen número de defensores. ¿Por qué el hombre se empeña en esta idea de la reencarnación? ¿Por qué siente la necesidad interna de purificarse y mejorar a través de sucesivas reencarnaciones?
Como decía el doctor Fernando Jiménez del Oso, en nuestra sociedad occidental de tradición católica, la Iglesia ha jugado un papel decisivo para afianzar un tipo de educación social que niega la posibilidad de la reencarnación.
Pero existe otra posibilidad, ya que, si dejamos de lado la citada educación  judeocristiana (según cómo se entiende ésta en los estamentos oficiales), podemos hablar de la reencarnación como una alternativa natural, antropológica, frente al fenómeno de la muerte.
Cuando en Occidente hablamos de un despertar de lo oculto, no se está hablando de una moda, de un entretenimiento para la sociedad burguesa, sino de algo mucho más profundo. Es como un redescubrimiento, toda vez que la estructura eclesiástica (no confundir con el cristianismo), con su montaje de concilios y demás vulgaridades, ha terminado por dejar un vacío hasta ahora llenado artificialmente. La verdad del hombre está dentro del propio hombre, en sus impulsos  y tendencias, en sus deseos y esperanzas.
Por eso, Jiménez del Oso acababa animándonos a todos a “reconsiderar la reencarnación, a someterla a análisis en lo histórico y escuchar el eco interno que su hipótesis nos produce”.
Y por eso, como hipnoterapeuta, considero fundamental la herramienta de la hipnosis para esta reconsideración, para este nuevo acercamiento a la reencarnación.
Está claro que hablo de regresión mediante hipnosis, de una regresión en el tiempo mediante trance hipnótico hasta posibles vidas pasadas.
Son muchas y variadas las formas de enfocar teóricamente esta regresión a vidas pasadas.
La perspectiva transpersonal ofrece las visiones más interesantes a la hora de investigar o contemplar la posibilidad de vidas anteriores. Y repito lo ya dicho en otras ocasiones, es decir, téngase en cuenta que lo que me parece realmente importante es la realidad psicológica de lo que aportan esas supuestas vidas pasadas al presente, puesto que me parece muy secundario (aunque despierta mi curiosidad) si el hecho físico histórico descubierto en la regresión es cierto y comprobable.
Porque deseo evitar la discusión sobre la realidad o no de la reencarnación, que me parece una pérdida de tiempo desde el punto de vista de la terapia y que me parece comparable al intento de demostrar la existencia o no de Dios, dicho de otro modo, algo que pertenece más a bien a la teología, a lo metafísico. Y, obviamente, éste no es más que un humilde blog sobre los usos terapéuticos de la hipnosis.
Si hago uso de la regresión hipnótica como terapia es porque he comprobado que ayuda al crecimiento personal del paciente, a mejorar su calidad de vida, a aumentar su autoestima enfrentando sus problemas.
Y también hago uso de la regresión hipnótica porque, conforme a todo lo dicho, no me parece de recibo negar que la reencarnación puede ser (¡¿quién sabe?!) una alternativa natural y antropológica ante el fenómeno de la muerte.
Por último, adelanto que existen cuatro enfoques principales  para acercarnos al estudio y exploración de la  hipnosis y las regresiones, pero os los explicaré en la siguiente entrada de este blog.
Hasta entonces, os dejo la cuarta grabación con una regresión hipnótica. Es una búsqueda del niño interior. Como siempre, os animo a probar y a que me contéis qué tal os ha ido.


Sobre la regresión hipnótica (III). Aclaraciones


Vengo incorporando en este blog grabaciones prácticas de regresiones hipnóticas. Hasta el momento, ya son tres las grabaciones que he adjuntado en entradas anteriores de este blog (Regresión hipnótica con ejercicio práctico, Sobre la regresión hipnótica (I) y Sobre la regresión hipnótica (II)).
Tengo que hacer una aclaración sobre estos ejercicios grabados que os ofrezco. Se trata de modelos generales, adaptables a perfiles psicológicos distintos, a personas con diferentes idiosincrasias e inquietudes.
Y deben ser modelos generales porque los ofrezco de forma pública en este blog.
Como es lógico suponer, cuando realizo una regresión de forma individual a un paciente en la consulta, la cosa cambia totalmente.
Las grabaciones que ofrezco en este blog van dirigidas a un grupo heterogéneo de personas y, de acuerdo a esa necesaria diversidad de intereses y rasgos, modelo ejercicios de amplio espectro metafórico, con imágenes y símbolos que se adaptan a esa mencionada diversidad, de forma que todos puedan encajar, que los contenidos sean adaptados según las necesidades y capacidades de imaginar y visualizar de cada uno.
Además, insisto mucho en la fraseología del tipo: “concéntrate en el eje de tu búsqueda personal, vete donde tu inconsciente tenga que llevarte ahora… donde ahora tú necesites ir…ver lo que ahora sea apropiado para ti… más tarde ya sabrás qué hacer con todo eso”.
Siempre destaco que debes dejarte llevar por tu propia sabiduría interior y en función de tus necesidades, puesto que nunca verás o sentirás aquello para lo que todavía no estés preparado.
Como los destinatarios de la grabación, yo mismo incluso, somos tan distintos, la fraseología que incluye es lo suficientemente abstracta como para no sugestionar nada concreto. El profesional siempre debe tener sumo cuidado en no provocar, directa o indirectamente, ningún tipo de experiencia en particular. En estas grabaciones, este cuidado debe ser todavía tenido más en cuenta si cabe.
La persona que siga estos modelados de regresión verá o recordará aquello que ahora necesiten ver o recordar. Nada más. Si surge algo que considera fuerte o le perturba, no debe preocuparse, porque se tratará de su mente inconsciente, que quiere comunicar algo porque es necesario que salga a la luz de la consciencia.
En este caso, siempre recurro a la comparación del viejo marinero. El inconsciente es un viejo marinero que, en cuanto se le invita a un par de vasos de buen vino, está dispuesto a contarnos todas sus antiguas andanzas por esos mundos.
Para que el lector de este blog pueda comparar y saber a qué atenerse cuando sigue la grabación, sería algo así como tener un sueño de esos que nos impacta tanto que nos despertamos en el mismo sueño, afectados por la trama del mismo. Por fuerte o incluso terrible que sea el sueño, no pasa nada ¿no es cierto? Simplemente quedamos impresionados por la profundidad del sueño y por sus contenidos impactantes. Eso es todo.
Que sepamos luego interpretarlo o no, depende del conocimiento simbólico y necesidades de autoconocimiento o desarrollo personal que tengamos. Saber pasar del contenido manifiesto al contenido onírico latente… pero bueno, eso es tema para otra entrada en este blog, o para una terapia personal en mi gabinete.
Teoría y práctica.
Práctica generalizada o de forma individual.
Lo decía el gran Goethe: “Toda teoría es gris y solo es verde el árbol de dorados frutos que es la vida”.

Sobre la regresión hipnótica (II)

Continúo con mis reflexiones sobre la regresión hipnótica, puesto que no me cansaré de defender que el trance hipnótico es una de las mejores herramientas que existen para acceder a recuerdos pasados.
Y como expliqué en la anterior entrada de este blog, no importa si estos recuerdos ocurrieron exactamente como los recordamos o han sido fabricados total o parcialmente por la propia mente.
Repito que lo que perturba o afecta emocionalmente debe hallar, por pura lógica, una salida. Hay que encauzar eso que la persona ve y siente hacia la resolución de sus contenidos, hay que comprenderlo, incluso aunque sea sólo una metáfora y contenidos simplemente imaginados, puesto que algo intentan liberar, muestran una insatisfacción, alguna cosa explican. Y si bien no hay que tomarlos obligatoriamente como reales, sí es real su simbolismo y el mensaje que transmiten.
Así que, como había señalado, la terapia de regresión hipnótica a vidas pasadas es altamente enriquecedora, curativa y sanadora.
Como cualquier otra práctica o técnica psicológica, la regresión hipnótica debe ser realizada bajo dos condiciones esenciales:
  • Que el profesional que la dirija haya experimentado él antes la técnica sobre sí mismo. Que la conozca experiencialmente.
  • Que tenga conocimiento y experiencia en dirigir los contenidos recordados como cualquier otro proceso en psicoterapia, esencialmente entécnica psicodinámica.
Bajo mi experiencia personal y con mis alumnos y clientes, en los 33 años que llevo explorando, investigando y ‘conociendo’ experiencialmente la técnica, afirmo que es falso que sea practica iatrogénica.
Afirmo que es falso que uno termine paranoico, que cree o evoque posesiones demoníacas o abducciones extraterrestres, o que termine en una secta satánica como plantean desde alguna universidad valenciana.
La hipnosis es útil para examinar y reestructurar los recuerdos existentes o fácilmente accesibles, y para poder enfrentarse a ellos con apoyo de un profesional. Es útil para poder manejar su intensidad y controlar las reacciones que puedan sentirse.
Pero, no lo olvidemos, la hipnosis también es útil para profundizar en niveles o estratos psíquicos más profundos de los que la psicología cognitiva-conductual maneja.
Los falsos recuerdos de abducciones extraterrestres, torturas satánicas, abusos sexuales, o pesadillas por el estilo se dan en hipnosis cuando el cliente y el psicoterapeuta son o están desequilibrados. Y en este caso, por un simple principio de prudencia, ambos deberían abandonar estas prácticas, al igual que el paranoico no debería nunca ejercer de psiquiatra o clínico en cualquier rama de la medicina.
Algunos creen que la hipnosis funciona como la máquina de la verdad, o que todo lo que se recuerda bajo hipnosis es cierto, o que la persona regresada bajo hipnosis actúa tal cual lo hacía a esa edad. Afortunadamente, la mayoría de la gente y, sobre todo, los clínicos competentes, saben que eso es propio de películas y programas de televisión realizados para falsear la realidad y alimentar el morbo de la gente.
Realmente, la autodenominada ‘ciencia’ no tiene ni repajolera idea acerca de estos temas. La razón es sencilla de entender: los clínicos consideran a la regresión hipnótica como iatrogénica. Es decir, la consideran perjudicial. Si la consideran practica perjudicial y provocadora de falsos recuerdos, es de suponer que no la practican. Si no la practican, no la conocen. Si no la conocen experiencialmente, no saben con conocimiento de causa. Lógico todo este argumento, ¿no?
No la practican, no la conocen. Entonces, nada saben. ¿Por qué, no obstante, despotrican en contra de la práctica y dicen que la ciencia “ha demostrado que es iatrogénica”?
¿Qué ciencia? ¿Qué científicos? ¿Qué sistema se utilizó y por quién?
Ahora bien, hay que tener en cuenta que las creencias acerca de la regresión y vidas pasadas, junto a lo que se conocen como preguntas tendenciosas, sumado a la presión del terapeuta o el grupo de personas que mantiene las creencias mencionadas, determinan la aparición de falsos recuerdos con consecuencias muy desagradables para el paciente.
En el colmo del delirium tremen, algún psicólogo valenciano dice por ahí que quienes realizamos estas técnicas, además de desarrollar alguna paranoia, podemos incluso dedicarnos al espiritismo o entrar en sectas, especialmente si se hemos realizado regresiones a vidas pasadas.
Y algún colega del anterior, añade que las regresiones a vidas pasadas sólo pueden generar problemas, porque no considera que exista ninguna evidencia científica que permita tomar en consideración este supuesto a la hora de una terapia psicológica, y menos que puedan ser eficaces como tratamiento.
¿Y ellos cómo lo saben? ¿Cuántas regresiones han realizado y con cuántos pacientes lo han hecho?
Por mi parte, al que quiera ponerse en manos de algún terapeuta para hacer regresiones, le aconsejo que, primero, se asegure de que es un profesional cualificado experto, tanto en haberlo vivenciado él primero (y no una, sino muchas veces), y que tenga amplia experiencia también en haber dirigido a otros.
Salvo excepciones notables, ningún psicólogo clínico que se mantenga dentro de los paradigmas oficiales está capacitado para hacer hipnosis regresiva a vidas pasadas. Muchos clínicos a los que se solicita una sesión de hipnosis regresiva se niegan a realizarla argumentando que no están capacitados para ello. Si es éste el caso, lo más indicado es buscar a alguien, generalmente un hipnoterapeuta experto.
Si una persona cree o siente que la regresión puede ayudarle, el profesional clínico debería ser el primero en preocuparse de dotarse de esa capacitación para que el paciente no se vaya a buscar a cualquier impresentable por ahí, cualquier impresentable que le pueda perjudicar más que beneficiar.
De un modo general, podemos afirmar que las intervenciones terapéuticas en hipnosis son de naturaleza fundamentalmente verbal y persiguen la reducción o eliminación de los síntomas, a través de la modificación de patrones emocionales, cognitivos, conductuales, interpersonales o de los sistemas en los cuales vive inmerso el individuo.
Dentro de la psicoterapia existe una gran diversidad de corrientes, enfoques y conceptos teóricos aplicados al ámbito psicoterapéutico, que dan origen a otras tantas maneras de establecer este contexto de comunicación, llegando incluso a configurarse distintos paradigmas.
Es por eso que la psicología no podrá nunca encuadrarse como una verdadera ciencia. Hay tantas teorías y tantas formas de hacer terapia que pone en evidencia que no hay un protocolo bien configurado como cualquier otra rama de la ciencia.
No hay 300 formas de operar un tumor, hacer una extracción dentaria o intervenir a una persona con apendicitis.
Sin embargo, dos características que unifican a la psicoterapia son:
  • El contacto directo y personal entre el psicoterapeuta y quien le consulta, principalmente a través del diálogo.
  • La calidad de ‘relación terapéutica’ del contexto de comunicación, esto es, una relación de ayuda destinada a generar un cambio en quien consulta. (Lo explica William Kroger en su 'Hipnosis clínica y experimental')
Seguiremos explorando, estudiando y escribiendo sobre uno de los aspectos de la hipnosis más controvertido y más divulgado aunque, lamentablemente, menos comprendido.
Aquí debajo os dejo la grabación de otro modelo de regresión hipnótica.
Insisto en que debéis animaros, realizar el ejercicio y, por supuesto, contarme qué os ha parecido y qué habéis experimentado.

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