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Concha y Fernando

Me ha conmovido la noticia de la muerte de Concha García Campoy. Han emergido en mi memoria inconsciente viejos recuerdos, antiguas emociones y complejas sensaciones que han pujado por salir apresuradas, desbordando mi presente con esos recuerdos del pasado.

El mejor camino

Unas veces por defecto y otras por exceso, casi nunca se habla de la realidad del fenómeno hipnótico. Hay quien la presenta como algo poco menos que milagroso que lo cura todo (desde los pies planos hasta la calvicie) y quien, por el contrario, la presenta como una superchería propia de esas exhibiciones circenses de la televisión o el teatro.
La hipnosis ha tenido épocas de gran auge y aceptación por parte de la ciencia y otras que se la ha relegado casi hasta el olvido.
Sin embargo, cuando los clínicos la han utilizado nunca ha defraudado. La hipnosis se ha mostrado altamente eficaz para solucionar conflictos y problemas psicosomáticos resistentes a ser resueltos por las técnicas terapéuticas más clásicas de la psicoterapia (psiquiatría y psicología oficial).

Sobre la regresión hipnótica (IV). Reencarnación


En este texto que ahora comienzas, amable lector, quiero plantearte un acercamiento a la reencarnación como una alternativa natural y antropológica ante el fenómeno de la muerte.
Cientos de millones de personas en este mundo creen que se muere para volver a nacer. Cientos de millones de personas pueden equivocarse, es cierto, pero también pueden estar en lo cierto. Reconozco que lo más fácil es imaginarse paraísos tras la muerte, praderas eternas donde abunda la caza y el sexo en solaz, sin sombra alguna de pecado… es una idea sugerente, que gratifica con un maravilloso futuro en contraposición con los sinsabores que tiene esta vida.
Pero, a pesar de esos conceptos de paraíso post mortem, las creencias en la reencarnación mantienen su buen número de defensores. ¿Por qué el hombre se empeña en esta idea de la reencarnación? ¿Por qué siente la necesidad interna de purificarse y mejorar a través de sucesivas reencarnaciones?
Como decía el doctor Fernando Jiménez del Oso, en nuestra sociedad occidental de tradición católica, la Iglesia ha jugado un papel decisivo para afianzar un tipo de educación social que niega la posibilidad de la reencarnación.
Pero existe otra posibilidad, ya que, si dejamos de lado la citada educación  judeocristiana (según cómo se entiende ésta en los estamentos oficiales), podemos hablar de la reencarnación como una alternativa natural, antropológica, frente al fenómeno de la muerte.
Cuando en Occidente hablamos de un despertar de lo oculto, no se está hablando de una moda, de un entretenimiento para la sociedad burguesa, sino de algo mucho más profundo. Es como un redescubrimiento, toda vez que la estructura eclesiástica (no confundir con el cristianismo), con su montaje de concilios y demás vulgaridades, ha terminado por dejar un vacío hasta ahora llenado artificialmente. La verdad del hombre está dentro del propio hombre, en sus impulsos  y tendencias, en sus deseos y esperanzas.
Por eso, Jiménez del Oso acababa animándonos a todos a “reconsiderar la reencarnación, a someterla a análisis en lo histórico y escuchar el eco interno que su hipótesis nos produce”.
Y por eso, como hipnoterapeuta, considero fundamental la herramienta de la hipnosis para esta reconsideración, para este nuevo acercamiento a la reencarnación.
Está claro que hablo de regresión mediante hipnosis, de una regresión en el tiempo mediante trance hipnótico hasta posibles vidas pasadas.
Son muchas y variadas las formas de enfocar teóricamente esta regresión a vidas pasadas.
La perspectiva transpersonal ofrece las visiones más interesantes a la hora de investigar o contemplar la posibilidad de vidas anteriores. Y repito lo ya dicho en otras ocasiones, es decir, téngase en cuenta que lo que me parece realmente importante es la realidad psicológica de lo que aportan esas supuestas vidas pasadas al presente, puesto que me parece muy secundario (aunque despierta mi curiosidad) si el hecho físico histórico descubierto en la regresión es cierto y comprobable.
Porque deseo evitar la discusión sobre la realidad o no de la reencarnación, que me parece una pérdida de tiempo desde el punto de vista de la terapia y que me parece comparable al intento de demostrar la existencia o no de Dios, dicho de otro modo, algo que pertenece más a bien a la teología, a lo metafísico. Y, obviamente, éste no es más que un humilde blog sobre los usos terapéuticos de la hipnosis.
Si hago uso de la regresión hipnótica como terapia es porque he comprobado que ayuda al crecimiento personal del paciente, a mejorar su calidad de vida, a aumentar su autoestima enfrentando sus problemas.
Y también hago uso de la regresión hipnótica porque, conforme a todo lo dicho, no me parece de recibo negar que la reencarnación puede ser (¡¿quién sabe?!) una alternativa natural y antropológica ante el fenómeno de la muerte.
Por último, adelanto que existen cuatro enfoques principales  para acercarnos al estudio y exploración de la  hipnosis y las regresiones, pero os los explicaré en la siguiente entrada de este blog.
Hasta entonces, os dejo la cuarta grabación con una regresión hipnótica. Es una búsqueda del niño interior. Como siempre, os animo a probar y a que me contéis qué tal os ha ido.


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