Mostrando entradas con la etiqueta psicoterapia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta psicoterapia. Mostrar todas las entradas

Lo que hay que saber para hacer terapia


Todo terapeuta, bien sea hipnoterapeuta o psicoterapeuta, debería manejar con habilidad estrategias y métodos imprescindibles para el psicoanálisis, el hipnoanálisis, la psicoterapia, la hipnoterapia, etc..
Me refiero a cuestiones como el 'rapport', un concepto referido a personas que sienten una sintonía psicológica y emocional, porque se sienten similares o se relacionan bien entre sí (atención mutua, positividad mutua y coordinación). El 'rapport' sería lo básico y primero a realizar; si esto no se cumple, falla el resto del proceso porque si no hay empatía y 'rapport' no hay terapia.
Aquí es donde quiero dejar algo muy claro: esto sólo se puede realizar personalmente, en la relación de tú a tú. Esta es una de las principales razones por las que no me planteo realizar terapia a distancia o 'tele' terapia.

De terapias y zapatos


El zapato que va bien a una persona, es estrecho para otra; no hay receta de la vida que vaya bien para todos.
C.G.Jung




Esta afirmación del insigne Jung, en lo referente a la psicoterapia, nos lleva a concluir que no hay esquemas ni formulas predeterminadas o programadas para todos los casos. Cada persona y cada problema, aún siendo los mismos (por ejemplo, una conducta fóbica), requiere una técnica o método distinto en función de muchos factores.

Ejercicio práctico. Hipnosis con PNL

http://www.flickr.com/photos/89218664@N00/3012766802/
Foto de Tati@ (www.flickr.com).
Cuando aplicamos las técnicas de PNL tienes la iniciativa.
Tú decides por ti mismo/a cómo quieres reaccionar ante los acontecimientos de tu vida.
Tomas los sentimientos de seguridad experimentados en el pasado y los vinculas a una situación futura que quizá te pudiera angustiar de alguna manera.

Mi compromiso


Creo sinceramente en la hipnosis como herramienta terapéutica. Y cuando uno cree de verdad en lo que hace tiende a preguntarse si sus motivaciones son honestas.
Por eso, paciente lector, quiero trasladar en estas líneas cuál es mi compromiso y mi profesión.
Y lo digo sin dudarlo: soy hipnoterapeuta y mi compromiso es el desarrollo interior y la ayuda a los demás mediante el proceso terapéutico.
Por un lado creo que hay que explorar y practicar modelos y técnicas para el desarrollo personal, para la autoayuda, el autoconocimiento. Siempre con la intención de vivir experiencialmente antes yo aquello que pretendo enseñar a los demás después.

Esta profesión


Escucho muchos comentarios sobre la hipnosis, sobre la terapia. Muy a menudo me explican qué es de verdad la hipnosis y cómo debe trabajarse con ella. Es constante el bombardeo que me llega sobre qué se debe y qué no se debe hacer con la hipnosis: opiniones que me llegan desde el mundo clínico, desde los profesionales de la hipnosis, desde todo el contubernio relacionado con la farándula y los espectáculos televisivos.
Os confieso que he oído casi de todo y, pese a que llevo en estas lides terapéuticas varias décadas, alguna vez me ha podido confundir tanto entendido y tanto titulado.
Así que no me extraña nada que algunos de los que se acerquen por primera vez a la hipnosis lleguen llenos de prejuicios y de planteamientos equivocados.
El problema es que esto supone, en ocasiones, que acudan al hipnoterapeuta pensando que la hipnosis es una panacea, una varita mágica capaz de lograr imposibles.
Este punto de partida no beneficia en nada el desarrollo de una terapia en hipnosis, ya que la gente quiere y espera una solución rápida y casi milagrosa a su problema.
Es decir, traen muchas veces un problema enquistado durante años, que ha sido abordado sin éxito por médicos, psiquiatras o psicólogos clínicos. Y, además, quieren una solución rápida… ¡Para ayer mismo!
En estas ocasiones es cuando sí creo que la hipnosis tiene peligro, el peligro de que puedan existir hipnotizadores que se aprovechen para vender algo así como milagros a pacientes predispuestos a creerse cualquier cosa.
¿Qué hacer en estos casos? Lógicamente, explicar con toda claridad a la persona sentada enfrente de ti dos ideas que son evidentes y demostrables:
  1.  Que el estado hipnótico es más bien un optimizador, un amplificador de las capacidades propias de cada persona para resolver sus propios problemas. Que el estado hipnótico potencia estas capacidades en trance inducido por el profesional para lograr un mejor abordaje terapéutico, puesto que, al final, la solución estará en el propio paciente. Lo dijo Milton Erickson: “Toda persona tiene a nivel inconsciente todos los recursos y habilidades que se necesitan para modificar pautas de conducta y para el logro de objetivos”.
  2. Que los estudios de meta-análisis han demostrado que cualquier psicoterapia que se realiza en un contexto hipnótico resulta más eficaz y eficiente.

Por lo tanto, la hipnosis complementará, coadyuvará y amplificará la terapia con el potencial que la propia persona ya posee.
Todo esto que te cuento, estimado lector, no es un simple ejercicio teórico.
Tengo sobradamente comprobado que hay gente que no escucha, que viene a terapia con una idea fija que no cambia aunque el profesional se tire una hora explicando y desmitificando la hipnosis y su acción terapéutica. Algunos sólo escuchan su idea preconcebida, el eco de sus propios pensamientos.
La consecuencia puede ser muy decepcionante, puesto que la terapia se encalla y la realidad demuestra lo equivocadas que estaban sus fantasías y prejuicios.
Relataré un ejemplo que me ha ocurrido en Canarias con uno de estos casos con los que, de vez en cuando, me suelo tropezar.
Una persona quería resolver un problema alimentario. Le pregunté, como hago casi siempre, cuál era su meta, en qué quería exactamente que la ayudara. Son preguntas que suelo hacer para marcar bien el terreno y aclarar si puedo o no comprometerme terapéuticamente para lograr dicho objetivo.
En estos casos, he llegado a decir alguna vez: “Si me pides que al final de la terapia puedas volar como Superman o atravesar paredes, tengo que anticipar que no podré ayudarte”.
Cuento esto porque me ha pasado algo curioso que nunca me había sucedido en los 33 años que llevo investigando este mundo de la psicología y el comportamiento humano.
La persona antes citada me pidió (hasta por escrito) que le ayudara a conseguir su problema alimentario. Le pedí información de su tratamiento médico y me lo dio.
Entonces le expliqué que le iba a enseñar a manejar su mente para el logro del objetivo marcado, empleando para ello metodología hipnótica y abordaje práctico en PNL. Le aclaré también que, lógicamente, iba a ser un proceso que le llevaría su tiempo y varias sesiones.
Empleamos dos horas de abordaje, realizamos un viaje retrospectivo a su infancia, a su historia familiar, donde encontramos claves que explicaban su actual comportamiento respecto de la comida. También se produjo ‘abreacción', es decir, liberación de contenidos emocionales. Esta persona, llorando, acabó por decir que había comprendido su “verdadero problema”.
Yo estaba razonablemente satisfecho de cómo había ido la primera sesión terapéutica.
El caso es que, dos días después regresó acompañando a su pareja, que iba a realizar una sesión de regresión hipnótica y me dijo:
- ¡Estoy muy enfadada y frustrada contigo!
Yo no daba crédito y le pregunté el por qué de su enfado, a lo que me respondió, con furia contenida, que era porque no le había realizado una regresión a vidas pasadas.
Casi sin salir de mi asombro, le dije:
- ¿Tú me pediste en algún momento que te hiciera regresión a otras vidas?
Me contestó que no, pero seguía enfadadísima. Le ofrecí enseñarle el papel en el que había escrito su petición:
- ¡No hace falta! –me interrumpió– ,de sobra sé yo lo que escribí.
Puedes imaginar, paciente lector, que en aquel instante sólo me faltó ponerme a buscar dónde estaba la cámara oculta, porque no entendía nada.
Le traté de explicar que, si no me pedía algo, difícilmente iba yo a saber que lo quería cuando, en principio, era un asunto que nada tenía que ver con su problemática alimentaria.
- Tú tenías que saber que yo realmente quería regresión hipnótica a vidas pasadas. En todo caso, tú me lo tenías que haber ofrecido… Quiero que sepas que me siento defraudada.
Insistió hasta tal punto que su pareja le propuso cederle su turno de terapia para que hiciera la regresión, a lo que ella contestó con la misma ira de toda la conversación:
- Ya me conoces de sobra, nunca voy a aceptar tu tiempo, me voy.
Su pareja y yo nos miramos perplejos.
En fin, después le he dado muchas vueltas y he llegado a la absurda conclusión de que esta persona quería que yo, además de hipnoterapeuta, fuera adivino.
Días después me he enterado de que anda hablando mal de mi labor.
Su pareja, que al final aprovechó el tiempo para hacer la citada regresión, recordó y comprendió muchas cosas. Entre ellas, la de por qué estaba “aguantando a esta mujer un tanto desequilibrada”.
De todo tiene que haber en la viña del Señor, dice el refrán
Es curiosa esta profesión, ¿verdad?

Sobre la regresión hipnótica (V)


Como os adelantaba al final de la anterior entrada en este blog, existen cuatro enfoques principales  para acercarnos al estudio y la exploración de la hipnosis y regresiones.

enfoque psíquico

Escuelas Espiritas. Buscan cómo interpretar las vidas pasadas y las correspondientes situaciones de trance (médiums). En ellas se acepta la existencia de los espíritus. Las almas o espíritus de los fallecidos (según esta escuela) se manifiesta, se aparece en las sesiones mediumnimicas y transmiten mensajes a través del intermediario.
Por consiguiente, creen y aceptan la supervivencia del alma o espíritu.

enfoque parapsicológico.

En él se favorece esencialmente una investigación científica de lo que se experimenta por el sujeto como vida pasada. Uno de los pioneros y gran avanzado en este enfoque es Ian Stevenson).
Por otro lado, existen distintas explicaciones a la evidencia de la experiencia interna, de las personas que creen estar en presencia de contenidos mentales y emocionales de existencias anteriores. Por ejemplo; el conocido ‘déja vu’ (Esto ya lo he vivido antes). Es la típica experiencia que casi todo el mundo ha tenido alguna vez, de estar con alguien conversando y tener la sensación de que a esa persona o esa conversación ya se conocía (aunque acabemos de conocerla). Lo mismo que llegar por primera vez a un lugar, país, pueblo o lugar y saber cómo son sus calles, donde está tal o cual edificio, etcétera.
El inconsciente colectivo de Jung (Registros Akhásicos del esoterismo), con todo el patrimonio de la humanidad contenido en él, es decir, la evolución espiritual del género humano que renace en la estructura cerebral de cada uno de nosotros. Y, según lo explica Jung, los contenidos del Inconsciente Colectivo son los llamados Arquetipos.
Eso explicaría el porqué gentes de distintas latitudes culturales y religiosas, incluidos, por supuesto, los ateos “que no creen en nada”, pueden tener sueños en los que aparecen imágenes y símbolos idénticos.
Pertenecientes todos esos contenidos oníricos, a un mismo fondo inconsciente universal. Es como si nosotros, cogiendo un pequeño ramal desde nuestro inconsciente individual, conectáramos con la gran fuente universal del Inconsciente Colectivo. Alguien lo ha definido como un gran almacén o depósito común donde se contienen en forma de arquetipo la historia de toda la humanidad.
Los partidarios de este inconsciente junguiano dicen, por ejemplo, que cuando uno cree estar viviendo una vida anterior no lo está haciendo realmente. Simplemente sería que ha conectado con la vida de alguien que existió y cuya experiencia está ahí (en ese Inconsciente Colectivo) archivada.
En otras palabras, quien cree ser Juana de Arco o Napoleón, simplemente habría conectado con los arquetipos de dichos personajes y, por identificación, se asocia a los mismos.
Tal vez esos personajes representan nuestros ideales espirituales, nuestros ideales de ambición o las cualidades que en ellos envidiamos.
Negando la reencarnación como tal, existen otras variadas teorías que tratan de dar una explicación a la experiencia que, aunque es evidente sin embargo no es demostrable.
Dentro de este enfoque científico también existe otra teoría sobre la experiencia hipnótica regresiva, la conocida como Síndrome del Héroe:
yo he sido en una vida anterior Marco Antonio o Cleopatra, o un presocrático… o personajes de este estilo.
Este Síndrome del Héroe es la teoría que más usan los detractores de la reencarnación para desprestigiarla e invalidarla. Personalmente creo que la mayoría de la gente que dice haber sido un personaje importante lo hace por complejo de inferioridad, como compensación de sus delirios de grandeza.
Pero, obviamente, en este caso estas fantasías también nos dan muchos datos psicológicos de la persona y nos pueden ayudar en la terapia. Nos dicen mucho de las virtudes o cualidades que desean poseer. Es más, si logran desarrollar alguna de las cualidades de sus personajes favoritos (siempre que sean positivas, siempre que sean cosas como el amor por la humanidad, la solidaridad, el anhelo de desarrollo espiritual o cualidades parecidas), tampoco es algo criticable.
Volviendo al enfoque científico en general, existe también otro concepto a tener en cuenta: la Herencia Psíquica. Explicado de manera muy elemental, sería comparable a la herencia genética.
Porque, de igual manera que somos portadores de las características genéticas de nuestros padres, parece fuera de duda que también heredamos características psíquicas: temperamento, cualidades humanas, ambición, tendencias artísticas, sexuales, etcétera.
Incluso se dice en esta teoría que si, por ejemplo, un antepasado nuestro estuvo en París, en la Revolución francesa, nosotros podemos heredar parte de estas experiencias. Así pues, si recordamos cuando participamos en el asalto a la Bastilla, realmente sería algo que se nos ha transmitido a través de la herencia psíquica porque quizá nosotros ni hayamos salido jamás de nuestro pueblo.

enfoque religioso

En este enfoque se asume y explicita la idea de la reencarnación como artículo de fe.
Hemos dicho que en el enfoque psíquico por lo general se recurre al medium (intermediario) y a sus facultades paranormales, mientras que en el parapsicólogico se intenta dar una explicación racional y coherente al fenómeno con un método de trabajo científico.
Pues bien, en el enfoque religioso se apela a la tradición. Ya he comentado que es una de las creencias más antiguas y veneradas de la humanidad y no sólo en Oriente. Para millones de personas en todo el mundo conocido, la reencarnación forma parte de su mundo mágico-religioso, como un presupuesto fundamental de la visión que tienen del universo y de su lugar en el mismo.
Desde el hombre primitivo, a través de túmulos, estelas funerarias y dólmenes, en sus formas de enterramiento, se ha transmitido, llegando hasta nosotros, la creencia en una vida futura, en el más allá y, por supuesto, en alguna forma de supervivencia del alma. De ahí a la más refinada y elaborada teoría de la reencarnación que encontramos en el budismo, hinduismo y doctrinas religiosas parecidas.
Tal vez convenga recordar que todas las grandes religiones más evolucionadas en su configuración doctrinal, como el mismo Islam, han tenido y tienen su parte esotérica. ¿Qué es o significa el Sufismo sino la misma doctrina islámica en su vertiente esotérica?
En el budismo, se nos habla de la enseñanza del buda más externa para el vulgo, mientras que El Iluminado (Buda, el Despierto) enseñaba a sus discípulos más preparados la parte esotérica de su doctrina.
En el Judaísmo encontramos así mismo la Kabalah, es decir, la parte esotérica dedicada a los iniciados.
En el cristianismo, la Iglesia convertida en los primeros siglos en ortodoxia por dictamen del emperador Constantino, persiguió a muerte a los primitivos cristianos fieles a las enseñanzas Secretas del Salvador judío. Ellos eran fieles a las enseñanzas esotéricas (en la tradición griega) de Jesús de Nazaret. Fueron los llamados Gnósticos-Cristianos. Si al lector le interesa profundizar en el tema, le recomiendo estudiar algunos magníficos documentales editados por la revista Año Cero bajo la dirección de su director Enrique de Vicente: “El Hijo del Hombre” (I y II). Resulta un ejercicio altamente saludable (para huir de dogmatismos) leerse la obra: “Cristianismo Esotérico” de Annie Besant.
Y por supuesto, recomiendo leer, meditar y reflexionar esa magnífica obra de Madame Blavatsky: “La Doctrina Secreta” o “Isis sin Velo”. Eso si, hay que armarse de paciencia.
En fin, que el celo monoteísta de la Iglesia Católica le lleva a perseguir a muerte a todo lo que sonara a paganismo, pese a que ella es el resultado del mismo. Como si el hijo reniega de su fuente madre y encima la persigue a muerte. Así se escribe la historia. La historia de la Iglesia de Roma, con sus cismas, inquisiciones, caza de brujas y demás barbaridades históricas, en lo que es un insulto a la inteligencia humana.
La mayoría de los historiadores está de acuerdo; la doctrina de la reencarnación era conocida y aceptada por muchas de las sectas cristianas primitivas (la palabra secta, entonces no tenía el carácter peyorativo de estos tiempos).
La mantenían los neoplatónicos, y otros grupos órficos (gnósticos) y hasta los Pitagóricos se vinculaban con la aceptación de la doctrina reencarnacionista.
Y en un estudio detallado de la Biblia vemos que el mismo Jesús hace alusiones a la idea de la reencarnación.
Tema este, por supuesto, aceptado o rechazado según los prejuicios e intereses de quien lo investigue.
Uno de los grandes terapeutas que más a contribuido a valorizar la terapia de vidas pasadas, el doctor Ronald Wong Jue, nos dice:
-       Creo que el Occidente ha degradado la reencarnación (como tantas otras nobles ideas). En Oriente las encarnaciones son para que Dios se conozca a sí mismo. La reencarnación es un medio de evolución espiritual. Pero en Occidente se hace más hincapié en el “yo”. Es como si uno se concentrara en el modo como otro se viste y no en la persona que existe bajo la ropa. A la gente le interesa más el contenido de las imágenes que el proceso de evolución espiritual.

enfoque terapéutico

El cuarto enfoque es precisamente el terapéutico. Motivo y fundamento de este blog y su contenido. Realmente al hipnoterapeuta no le interesa demostrar la realidad o no de la reencarnación. Aspecto este que pasa a un segundo lugar porque el primero, obviamente, es la facultad curativa la fuerza sanadora y transformadora que la regresión hipnótica contiene en sí misma.
Para que la técnica funcione, para que el cliente obtenga satisfacción a su problema o logre su objetivo (respuestas a algunos enigmas de su vida, inquietudes, experiencias anómalas, etcétera (ver Etzel Cardeña) y el método resulte un ejercicio totalmente saludable, sólo se requiere confiar en el poder del inconsciente.
Ni el cliente ni el terapeuta tienen que creer necesariamente en la reencarnación.
Es más, uno o los dos puede ser totalmente escéptico ante esa creencia y, sin embargo, el método puede funcionar. Es algo así como el que no cree en los sueños pero ¡sueña y tiene hasta pesadillas!
Es decir, la persona hipnotizada recuerda y evoca episodios lejanos en el tiempo, asiste asombrado ante sus propias visiones donde se ve siendo determinado personaje en otra época, país, lugar, etcétera.
Es como asistir dentro de su propio espacio psicológico y emocional a la proyección de una o varias películas cuyas imágenes, recuerdos, emociones, eventos y experiencias diversas se van proyectando ante la asombrada o emocionada mirada del que asiste a semejante espectáculo interno y, además, se ve o siente parte de la película, de la trama que discurre ante sus ojos.
Cada persona es un mundo y no es bueno generalizar a la ligera. Pero la mayoría de las experiencias hipnóticas de recordar vidas pasadas sería algo así como estar dentro y fuera a la vez del desarrollo de la película: una parte de la conciencia está fuera como observador y la otra dentro de la trama, como protagonista.
Dentro de la historia y según ésta va transcurriendo, se ve, se siente, se emociona, piensa, llora, ríe, ama, odia o sufre…
A veces, se verá como mendigo y otras como rico hacendado, unas veces como hombre y otras como mujer, anciano, de otro país o cultura, se verá viviendo en diferentes épocas y lugares.
Ahora bien, quizá te preguntes, sufrido lector, ¿para qué meterse en estos fregados psicológicos tan delicados?
Yo no sé por qué lo hacen Brian Weiss, Wolger, Wambach, Nepherton, Fioret o cualquier otro clínico, pero sí sé que yo lo hago únicamente cuando un cliente viene a mi gabinete y me lo pide expresamente.
Después de una charla introductoria y aclaratoria de lo que es y de lo que se puede esperar de la técnica, de cuándo funciona y cuándo no; después de una charla en la que también le explico con todo detalle que muchas veces no se recuerda nada y que otras aparecen recuerdos rápidamente; en fin, después de aclarar que no hay milagros ni varitas mágicas y que, por supuesto, esto no es como abrir el Libro Gordo de Petete, entonces y sólo entonces, con el consentimiento total del que va a ser sometido a la regresión, comienzo la inducción.
Llevo algo más de 33 años investigando en estos menesteres psicológicos y terapéuticos, y puedo asegurar que jamás he tenido ningún problema con cliente alguno.
Todo lo contrario, siempre se han obtenido excelentes resultados y la experiencia, siempre y sin excepciones, resulta relajante, enriquecedora y muy gratificante.
Eso lo afirmo en base a mi propia experiencia particular.
¿Qué es lo peor que puede pasar? Simplemente que la persona no vea o no recuerde nada. Que se quede dormida o no entre en un trance hipnótico lo suficientemente profundo para acceder a esos contenidos supuestamente pertenecientes a antiguas vidas pasadas.
Entonces, ¿habrá perdido su tiempo y dinero en la experiencia baldía? No, en modo alguno.
Se le habrá enseñado y explicado pedagógicamente la realidad del fenómeno regresivo en particular y se le habrá instruido profundamente en aspectos de la psicología. En aspectos muy interesantes y muy enriquecedores para la cultura del paciente en general. Se le habrá enseñado un modelo muy detallado y especifico para realizar la relajación hipnótica profunda, lo cual resulta un método excelente para combatir el estrés, calmar la mente y serenar el ánimo ante las demandas cada vez más estresantes de la sociedad, sus métodos y sus ambiciones.
Enseña a parar y mirar dentro para poner un poco de orden y control sobre nuestra neurótica y angustiada naturaleza humana, que no sabe muchas veces cómo afrontar los problemas ni cómo encontrar las soluciones.
Porque, para sorpresa del individuo, toda persona tiene a nivel inconsciente todos los recursos que necesita para la modificación de la experiencia y el logro de los objetivos.
Se enseña como algo práctico y eficaz y no como simple supuesto teórico.
Así es que siempre habrá merecido la pena. Mucho se gana y nada se pierde.
En estos casos de no obtener experiencias de recuerdos rápidamente, lo aconsejable y apropiado, si es que de verdad se quiere obtener resultados, es desarrollar un método o abordaje serio, regular y metódico de cómo explorar diariamente con la técnica apropiada para el cliente y que le permita conseguir su propósito finalmente.
Esto quiere decir que, como cualquier otra tarea a realizar, es cuestión de práctica diaria. Antes o después, con la realización de las sesiones hipnóticas apropiadas, se obtienen recuerdos, se va accediendo a la regresión y entonces, todo un mundo de posibilidades y transformaciones trascendentales psicológicamente hablando se presenta ante el individuo.
Solamente necesitamos dos cosas ante este panorama: que el hipnoterapeuta sea un experimentado profesional que sepa con seriedad y honestidad acompañar en el proceso regresivo y que el paciente sea alguien serio, realmente paciente y comprometido con su propio proceso de realización personal.
Y sobre todo y por encima de todo, que el profesional sea alguien comprometido con su propio psicoanálisis, que sea él, el primero que da ejemplo con su propia experiencia.
Entonces y sólo entonces estará preparado para guiar a otro por la misma senda que él conoce por su propia experiencia.
Luego ya habrá tiempo de discutir y analizar sobre las experiencias y recuerdos, (los llamados falsos recuerdos), el uso y utilidad práctica de lo recordado en el contexto terapéutico o las metáforas y simbolizaciones contenidas en esas experiencias.
Sea simple metáfora o realidad de algo antiguamente vivido, lo cierto y verificable es que muchas veces la regresión bien conducida aporta solución a problemas de diversa índole.
Allí donde el profesional clínico había fracasado, el buen terapeuta con la técnica hipnótica aporta curación o liberación de los problemas que hasta ese momento se mostraban sin aparente solución.
Esto es algo evidente y demostrable. Nadie que practique y conozca en persona (y no de simple oídas) la técnica regresiva puede negarlo, salvo que sea un hipócrita dispuesto a mentir.
Esto es lo que me consta. Esto lo avalo y certifico en base a más de 33 años de explorar, practicar en mi y en mis alumnos y clientes, los diversos modelos de abordaje en hipnosis regresiva.
Finalizo, sufrido lector. Y lo hago adjuntando a la vez las cuatro regresiones que te había ido ofreciendo hasta ahora de forma individual. Y también reconociendo, porque es de justicia dar a cada uno lo suyo, que gran parte de los fundamentos teóricos que he expuesto en este escrito deben mucho a las investigaciones del eminente psicólogo Roger Woolger, el mejor desde mi punto de vista en este campo de las regresiones.
Como siempre, te pido que las sigas y que me cuentes cómo te ha ido. Recuerda que yo también las estoy practicando…

Sobre la regresión hipnótica (IV). Reencarnación


En este texto que ahora comienzas, amable lector, quiero plantearte un acercamiento a la reencarnación como una alternativa natural y antropológica ante el fenómeno de la muerte.
Cientos de millones de personas en este mundo creen que se muere para volver a nacer. Cientos de millones de personas pueden equivocarse, es cierto, pero también pueden estar en lo cierto. Reconozco que lo más fácil es imaginarse paraísos tras la muerte, praderas eternas donde abunda la caza y el sexo en solaz, sin sombra alguna de pecado… es una idea sugerente, que gratifica con un maravilloso futuro en contraposición con los sinsabores que tiene esta vida.
Pero, a pesar de esos conceptos de paraíso post mortem, las creencias en la reencarnación mantienen su buen número de defensores. ¿Por qué el hombre se empeña en esta idea de la reencarnación? ¿Por qué siente la necesidad interna de purificarse y mejorar a través de sucesivas reencarnaciones?
Como decía el doctor Fernando Jiménez del Oso, en nuestra sociedad occidental de tradición católica, la Iglesia ha jugado un papel decisivo para afianzar un tipo de educación social que niega la posibilidad de la reencarnación.
Pero existe otra posibilidad, ya que, si dejamos de lado la citada educación  judeocristiana (según cómo se entiende ésta en los estamentos oficiales), podemos hablar de la reencarnación como una alternativa natural, antropológica, frente al fenómeno de la muerte.
Cuando en Occidente hablamos de un despertar de lo oculto, no se está hablando de una moda, de un entretenimiento para la sociedad burguesa, sino de algo mucho más profundo. Es como un redescubrimiento, toda vez que la estructura eclesiástica (no confundir con el cristianismo), con su montaje de concilios y demás vulgaridades, ha terminado por dejar un vacío hasta ahora llenado artificialmente. La verdad del hombre está dentro del propio hombre, en sus impulsos  y tendencias, en sus deseos y esperanzas.
Por eso, Jiménez del Oso acababa animándonos a todos a “reconsiderar la reencarnación, a someterla a análisis en lo histórico y escuchar el eco interno que su hipótesis nos produce”.
Y por eso, como hipnoterapeuta, considero fundamental la herramienta de la hipnosis para esta reconsideración, para este nuevo acercamiento a la reencarnación.
Está claro que hablo de regresión mediante hipnosis, de una regresión en el tiempo mediante trance hipnótico hasta posibles vidas pasadas.
Son muchas y variadas las formas de enfocar teóricamente esta regresión a vidas pasadas.
La perspectiva transpersonal ofrece las visiones más interesantes a la hora de investigar o contemplar la posibilidad de vidas anteriores. Y repito lo ya dicho en otras ocasiones, es decir, téngase en cuenta que lo que me parece realmente importante es la realidad psicológica de lo que aportan esas supuestas vidas pasadas al presente, puesto que me parece muy secundario (aunque despierta mi curiosidad) si el hecho físico histórico descubierto en la regresión es cierto y comprobable.
Porque deseo evitar la discusión sobre la realidad o no de la reencarnación, que me parece una pérdida de tiempo desde el punto de vista de la terapia y que me parece comparable al intento de demostrar la existencia o no de Dios, dicho de otro modo, algo que pertenece más a bien a la teología, a lo metafísico. Y, obviamente, éste no es más que un humilde blog sobre los usos terapéuticos de la hipnosis.
Si hago uso de la regresión hipnótica como terapia es porque he comprobado que ayuda al crecimiento personal del paciente, a mejorar su calidad de vida, a aumentar su autoestima enfrentando sus problemas.
Y también hago uso de la regresión hipnótica porque, conforme a todo lo dicho, no me parece de recibo negar que la reencarnación puede ser (¡¿quién sabe?!) una alternativa natural y antropológica ante el fenómeno de la muerte.
Por último, adelanto que existen cuatro enfoques principales  para acercarnos al estudio y exploración de la  hipnosis y las regresiones, pero os los explicaré en la siguiente entrada de este blog.
Hasta entonces, os dejo la cuarta grabación con una regresión hipnótica. Es una búsqueda del niño interior. Como siempre, os animo a probar y a que me contéis qué tal os ha ido.


Personajes y personajillos




Es tal la cantidad de envidiosos y mediocres que habitan este país,
que si volaran cubrirían el sol y viviríamos a oscuras
(Carlos Garmendia)

Hace unos años me llegaron noticias desde una venerada institución representante de la alta magnificencia intelectual; desde una de esas instituciones que cuentan con rocosos basamentos científicos. Era el insigne Colegio Oficial de Psicólogos de Valencia.
Supe que don Antonio Capafons y uno de sus adláteres, un tal Luis si no recuerdo mal, habían enviado un correo electrónico a un centro que organizaba un evento a nivel nacional en el que yo iba a participar con una conferencia sobre la amplia tecnología hipnótica y sus usos.
Estos ínclitos varones, al igual que modernos Torquemada, vomitaron en su escrito inequívocas y sorprendentes descalificaciones acerca de mi persona y de mis actividades en el manejo de la metodología hipnótica.
Una vez superado un primer momento de estupor, me pregunté:
-       ¿Tan importante es mi conferencia y tanto miedo causo en las altas instancias clínicas que nada más y nada menos que hasta el reverenciado e insigne don Antonio Capafons y uno de sus monaguillos se están tomando la molestia de bajar de las altas esferas de lo etéreo para ocuparse de la labor divulgativa terrenal de este humilde hipnoterapeuta, "lego además" según su escrito? ¿Algo temerán, algo envidiarán?
Les salio el tiro por la culata, porque no sólo impartí la conferencia, sino que la dirección de tal evento me publicó mi último libro: Hipnosis,Teoría y práctica.
No es por quitar mérito a su labor, la verdad, pero yo no me preocupo en absoluto de ninguna de sus actividades. Es más (y perdón por la frase, amable lector), me importa un pepino y considero que al existir la libertad de expresión (Artículo 20 de la Constitución) no solamente puedo dar cualquier tipo de conferencia, curso, charla, coloquio o escribir libros sobre el tema (llevo publicados cuatro), sino que realmente tengo derecho constitucional a que nadie me lo impida.
Es decir, que al margen de la poca altura moral e intelectual que están demostrando con su denuncia, pienso sinceramente que además están violentando ese artículo constitucional de la libertad de expresión que me ampara.
¿Qué diablos le importa lo que yo haga o deje de hacer?
¿Qué siniestras intenciones ocultaban con su correo?
¿Influir en los organizadores de aquel evento para que, asustados por la autoridad de todo un Colegio Oficial de Psicólogos de Valencia, me negaran intervenir en aquella conferencia?
Estos dos personajes, estos dos personajillos se arrogan la potestad de decidir qué se puede y debe publicar y practicar acerca de la hipnosis. Y, aún más, en el colmo de la prepotencia, pretenden tener en su mano la capacidad para decidir si yo estoy no capacitado para estos menesteres.
Por supuesto, sin saber por experiencia propia lo que hago y como lo hago.
Los que se dicen científicos actuando con prejuicios propios de inquisidores medievales...
Algo han cambiado los tiempos y ya no me pueden mandar a la hoguera.
Sin embargo, se arrogan la potestad de velar por la salud del público interesado en esta técnica para decidir qué puedo dar y qué no puedo dar en mis conferencias.
¿Quién les ha dado potestad a estos señores para enviar correos en mi contra? ¿Quién les ha hecho creer que pueden controlar y censurar mi labor de práctica y divulgación de la hipnosis allá donde yo quiera y tenga quien me escuche?
Lector de este blog, saca tus conclusiones. Igual eres de los que piensa que estos dos tienen razón.
Pero yo no me cansaré nunca de advertir sobre el hecho de que hacer comentarios, críticas y descalificaciones sobre mi persona y mi labor profesional con la hipnosis cuando no conocen mi trabajo, ni mis métodos, ni mi enfoque, es propio de gente que actúa llena de prejuicios. Y nada hay más contrario al método científico que los prejuicios.
Entre otras críticas, me quieren crucificar porque dicen que soy un ‘lego’, es decir, que no soy psicólogo oficial. Como si un título colgado en una pared fuera la única garantía posible de que se posee conocimiento psicológico.
La conclusión a la que llego es que, en su estrechísimo planteamiento, solamente desde la Universidad de Valencia, a la que ellos pertenecen, se puede definir lo que es la psicología y, al parecer también, la hipnosis. Porque, claro, cualquier otra institución, a la que ellos no pertenecen, no puede capacitar para estas labores.
Por tanto, a los dos citados les importa poco cuál es mi trayectoria profesional o mi formación.
Es muy sencillo: si no tengo un titulo expedido por ellos, no soy psicólogo, y si no soy psicólogo, no sé realizar terapia ni, mucho menos, hipnosis.
Y por más que lo busco, no sé dónde está escrito que no pueda yo hablar, escribir y dar cursos sobre hipnosis y PNL.
¿Qué organismo oficial, qué institución humana o divina le ha dado al señor don Antonio Capafons autoridad y poder para decidir si yo puedo o no dar charlas sobre hipnosis?
La autoridad se tiene fundamentalmente por prestigio y, a falta de éste, se escudan en el Colegio Oficial de Psicólogos de Valencia.
¿Qué autoridad puede tener el citado colegio en el campo de la hipnosis y sus múltiples usos? ¿Qué autoridad y prestigio tiene ese colegio entre el público en general y los profesionales académicos en particular? Pues como cualquier otro, digo yo.
Que yo sepa ninguna, es decir, como cualquier otro.
Y ya que estoy contando estas desagradables experiencias, sufrido lector, continuaré con otros ejemplos en el mismo sentido.
Hace tiempo me llamo don Mario Araña, psicólogo forense de Tenerife, contándome que él y otros colegas estaban muy implicados en prohibir por Decreto Ley la práctica de la hipnosis regresiva. Me contó que el principal motivo era que la entienden como una práctica iatrogénica. 
 Iatrogenia, también llamado acto médico dañino, es el acto médico debido, del tipo dañino, que a pesar de haber sido realizado debidamente no ha conseguido la recuperación de la salud del paciente, debido al desarrollo lógico e inevitable de determinada patología terminal. Este acto médico tiene resultados negativos temporales, debido a factores propios de la patología enfrentada o a factores propios, peculiares y particulares del paciente (ya sea su hábito constitucional, su sistema inmunológico, su forma de reaccionar o disreaccionar, o cualquier factor desconocido pero evidentemente existente, o sea idiopático).

Afortunadamente y para bien de la libertad de expresión en general y de la ciencia en particular, no lograron sacar adelante este decreto prohibitivo.
Pero, pese a todo, hace tiempo, cuendo impartía yo un curso de Hipnosis Terapéutica y Patrones de Cambio en PNL en Valencia (feudo de mitómanos clínicos y no clínicos, véase a la Sociedad de Hipnosis Profesional, por sus siglas SHP), la persona responsable del centro donde yo impartía tal curso recibió una llamada donde se la amenazaba con una multa de 3.000 euros si yo impartía tal curso y especialmente la regresión hipnótica a vidas pasadas... Le advertían de que estaba prohibida por Decreto Ley. Al menos, eso dijo la voz femenina que llamaba en nombre de la SHP. Aunque, eso sí, posteriormente el director o fundador de tal asociación, Ángel Mateo, me llamó por teléfono y me aseguró que ellos no habían cometido tal bajeza y no habían vertido tal mentira evidente. La voz femenina que hablaba en nombre de la SHP dijo además que ellos se ofrecían a seguir con el curso una vez que me hubieran despedido a mí. Tal cual lo cuento. Hace tiempo a otros conocidos míos, psicólogos oficiales, también les paso algo parecido en Valencia...
En fin, muchos ejemplos tan desagradables como estos. ¿Y por qué estoy perdiendo tiempo en ocuparme de las bajezas intelectuales de estos patéticos clínicos?
Pues publico todo esto en mi blog porque me acaba de volver a ocurrir. Mi entrañable amiga y ‘manager’ en Canarias, Juanate Gil, me ha comentado muy preocupada que también en esas islas hay otro mitómano, mentiroso y ruin que está intentando que yo no imparta conferencias públicas sobre hipnosis, ni mucho menos pueda llevar a cabo un magnífico curso de hipnosis y patrones de cambio en PNL...
El caso es que un amigo interesado en hacer mi curso, me comunica que alguien en nombre del ‘Colegio de hipnologos’ (¿?) ha llamado a otra amiga que comparte un curso con él en Telde, diciéndole que yo no estoy autorizado en impartir esos cursos de hipnosis y PNL.
Otra vez atacan mi actividad profesional. Primero desde el Colegio Oficial de Psicólogos de Valencia, después supuestamente desde la Sociedad de Hipnosis Profesional (en su nombre hablaban por teléfono) y ahora otro personaje de un inexistente ‘Colegio de Hipnólogos’.
Cuánta bajeza y cuánta mentira.
¿Por qué pretenden con estos miserables comportamientos que yo no pueda ejercer mi profesión libremente, tal y como me ampara la Ley, y tal y como he hecho durante 30 años?
Lector, puedes sacar tus conclusiones.
Con estos personajes estamos perdiendo una magnífica oportunidad de unirnos todos, clínicos y no clínicos, para compartir nuestros trabajos y experiencias, unirlas, sintetizarlas, crear una asociación de todos los que trabajamos profesionalmente con respeto y dignidad en la hipnosis, para enriquecernos mutuamente y dar a los pacientes y clientes lo mejor de nuestra propia experiencia compartida.
Los clientes, pacientes y alumnos saldrían ganando.
Allá cada cual con lo que haga y cómo lo haga. La vida y el tiempo pone a cada uno en el lugar que le corresponde y nadie es más que nadie.
Lo escribo sin dudarlo: nadie sabe más que nadie en esto de la hipnosis.Hay muchas escuelas, teorías, técnicas y métodos. Todas son respetables, todas enseñan y aportan algo.
No puede admitir que sólo sea aceptable lo oficialmente científico y que el resto sean técnicas iatrogénicas.
Tenga tantos y tantos amigos, clientes y alumnos que siguen mi trabajo y me enriquecen, con su confianza y con su amistad… que no puedo dejar que estos señores me aparten de mi camino.
Así que, sintiendo dar un disgusto a algunos, próximamente impartiré un curso de Hipnosis y Patrones de Cambio en PNL en Las Palmas de Gran Canaria.
Y si el ‘Colegio de hipnólogos’ finalmente existe y se atreve, que intente impedirlo y venga personalmente a intentarlo. Que no tema quien sea el que llamara, simplemente le permitiré asistir como alumno y verá qué excelentes momentos viviremos todos, compartiendo y aprendiendo a hipnotizar y realizar cambios positivos.
Ay, señor, señor... ¿Cuándo me llevarás contigo?
Y acabo acordándome de esa famosa frase:
-       Ladran, luego cabalgamos.

Hacia el sentido profundo de la terapia...

Muchas veces, cuando una persona acude a una consulta de Psicoterapia para resolver sus miedos o fobias, no sabe que, aunque viene buscando cómo resolver ese problema, al final se encontrará con algo definitivo: con su psique más profunda, con el lado menos conocido de sí mismo. En síntesis, puede llegar a encontrarse con su propia alma.
La Psicoterapia, la Psicología debería ser algo más que poner un simple 'parche' al paciente que está viendo limitada su vida por alguna fobia, ansiedad o miedo. Desafortunadamente, se ha perdido hasta el verdadero sentido etimológico de la palabra Psicología, porque es una término que toma su nombre de Psyche (Alma) y Logia (estudio de), por lo que literalmente significa estudio del Alma, sin olvidar que Psyche es una traducción tradicional de la palabra Psuche (el aliento de vida)
Más allá del dolor y el sufrimiento concreto que motiva la consulta y sin negar que el paciente tiene el deseo de aliviar o curar ese dolor y ese sufrimiento, existe otra clave fundamental que no se debe dejar de lado: en todo proceso terapéutico debe existir la posibilidad de que la persona emprenda un camino para el aprendizaje de su alma. Sólo así se puede lograr una experiencia liberadora y transformadora que permita alcanzar la libertad. Estoy hablando de cuerpo y de mente para remontar el vuelo en alas del espíritu.
Al margen de lo bellas que puedan resultar estas frases, no debemos engañarnos. Este camino, emprendido mediante un proceso transpersonal, cuesta. ¡Vaya si cuesta! Nada del camino interior de cualquier persona se regala. El resultado final es la consecuencia de una práctica diaria y regular fundamentada en una actitud de compromiso con uno mismo.
Cuando surgen las dificultades no son pocos los que se echan atrás, los que abandonan al sentirse frustrados o decepcionadas, convencidos de que la técnica no ha respondido a sus expectativas.
Aquí tenemos otra clave: las falsas expectativas y las creencias que muchas personas tienen sobre el propio proceso y sobre la hipnosis en general. Falsas expectativas que nacen desde el error de creer que la hipnosis es una varita mágica que les va a resolver sus problemas de la noche a la mañana y casi sin hacer ningún esfuerzo.
Esas personas abandonan rápidamente la terapia y se van a buscar algún sanador o curandero, para ponerse en manos de alguien que les solucione rápidamente su angustia existencial, sin esfuerzo, sin implicación, sin cambio interior, sin una evolución personal hacia el autodescubrimiento.
Un profesional de la Psicoterapia debe poseer recursos, debe contar con un amplio bagaje de técnicas para la sanación de del cuerpo y del alma de sus pacientes. Y la hipnosis es una técnica con más de cien años de práctica en Occidente. No hablamos de una recién llegada. Es muy conocida y no se trata de una moda nueva venida de Oriente. Es una herramienta psicológica tan respetable y eficaz como cualquiera otra y, a veces, da unos extraordinarios resultados, curando y sanando allí donde otros sistemas han fracasado.
Por lo tanto la Psiquiatría y la Psicología debería aceptarla e incorporarla como un método más, como otro método más dentro del amplio abanico de técnicas y supuestos teóricos que utilizan las facultades universitarias en la formación de los futuros psicólogos y psiquiatras.

Lo más visto de este blog