Alma, respiración y libertad

Foto de liquidnight (www.flickr.com)
Johann Wolfgang von Goethe escribió:
 "En la respiración hay dos mercedes: una, inspirar; la otra, soltar el aire. Aquélla colma, ésta refresca, es la combinación maravillosa de la vida".
Y a raíz de estas palabras, quiero trasladaros hoy unos pensamientos.

Todas las lenguas antiguas utilizan para designar el aliento la misma palabra que para alma o espíritu. Respirar viene del latín: spirare;  y espíritu, de spiritus, raíz de la que se deriva también inspiración.
En griego psyke significa tanto aliento como alma.
En el indostánico encontramos la palabra atman, que tiene evidente parentesco con el atmen (respirar) alemán… en la India al hombre que alcanza la perfección se le llama mahatma, que significa tanto 'alma grande', como 'aliento grande'. La doctrina hindú nos enseña también que la respiración es portadora de la auténtica fuerza vital que el indio llama prana.
En el relato bíblico de la Creación se nos cuenta que Dios infundió su aliento divino en la figura de barro convirtiéndola en una criatura 'viva' dotada de alma; esta imagen indica bellamente cómo al cuerpo material, es decir, a la forma, se le infunde algo que no procede de la creación: 'el aliento divino'. Es este aliento que viene de más allá de lo creado, lo que hace del hombre y la mujer un ser vivo y dotado de alma.
Ya estamos llegando al misterio de la respiración… La respiración actúa en nosotros/as pero no nos pertenece, el aliento no está en nosotros/as, sino que nosotros/as estamos en el aliento. Por medio del aliento, nos hallamos constantemente unidos/as a algo que se encuentra más allá de lo creado, más allá de la forma.
Los pulmones sólo ventilan pero respiramos con todo el cuerpo, con cada célula: el aliento hace que esta unión con el ámbito metafísico (literalmente: con lo que está detrás de la naturaleza) no se rompa.
Vivimos en el aliento como dentro de un gran claustro materno que abarca mucho más que nuestro ser pequeño y limitado: es la VIDA, ese secreto supremo que el ser humano no puede definir, no puede explicar.
La vida sólo se experimenta abriéndose a ella y dejándose inundar por ella. La respiración es el cordón umbilical por el que esta vida viene a nosotros, la respiración hace que nos mantengamos en esta unión.
Recordemos que nosotros/as respiramos el mismo aire que respira nuestro enemigo/a, es el mismo aire que respiran los animales y las plantas, así que la respiración tiene algo que ver con contacto y relación.
Este contacto con lo que viene de fuera y el cuerpo se produce en los alvéolos pulmonares, con el primer aliento damos también el primer paso por el mundo exterior al desprendernos de la unión simbiótica con la madre y comenzamos a hacernos autónomos/as, independientes, libres.
Cuando a uno/a le cuesta respirar, ello suele ser señal de que teme dar por sí mísmo/a los primeros pasos con la libertad e independencia.
La respiración es igual a asimilación de la vida.
Por eso, a veces conviene preguntarse:
¿Hay algo que me impida respirar?
¿Qué es lo que no quiero admitir?
¿Qué es lo que no quiero expulsar?
¿Con qué no quiero entrar en contacto?
¿Tengo miedo de dar un paso en una nueva libertad?

1 comentario:

  1. Cuando nos conectamos con la respiracion nos conectamos con la vida, y con la consciencia de soltar las emociones. Las personas que retienen la respiracion es como la persona retiene la ansiedad, si una persona no controla su estado de ansiedad sera mas proclive a tener una falsa libertad. Aunque la libertad del alma reside en la consciencia de tomar la respuesta de unificacion entre lo que percibimos, lo que sentimos sin olvidarnos de que nuestro cuerpo es nuestro mejor amigo. Nos protege lo mismo que la respiracion. Cuando una respiracion se pierde se pierde la vida. Por eso nunca dejamos de ser conscientes de la respiracion.

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